domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad y encarnación


«¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!  Porque ¿quién ha entendido la mente del Señor? ¿O quién ha sido su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que él tenga que devolverlo? Ciertamente, todas las cosas son de él, y por él, y para él. ¡A él sea la gloria por siempre! Amén.» (Romanos 11.33-36)

Hoy no todas las personas recibirán regalos...
no todos contarán con grata compañía...
de hecho, muchas personas hoy amanecen sin un techo...
muchas pasarán hambre
muchas sufrirán enfermedad
muchas experimentarán carencias
incluso muchas morirán.

Pero Navidad no es
la fiesta de derroche de opulencia y vanalidad
que el sistema consumista nos ha hecho creer
con abundancia de regalos
con fiestas llenas de excesos
con la ilusión de que todo está bien...

La Navidad es el recordatorio
de que Dios se hace presente en la miseria,
de que no habita en palacios
sino donde hay necesidad,
que no se adorna con luces de colores
sino que Él es la luz
que disipa nuestras tinieblas...
que Él es el faro que muestra el camino
aún en la más densa oscuridad...
que siendo el Padre que vive en "los cielos"
se encarna en el niño que se hace presente en la tierra...
que siendo el rector del Universo
coloca su bienestar en las manos de una adolescente
y su seguridad en las manos de un carpintero...
que siendo la máxima potencia cósmica
prefiere habitar en el ser humano...

«Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor.» (Romanos 8.38-39)

jueves, 22 de diciembre de 2011

The Wonder of All Wonders

[Excerpted from God is in the Manger: Reflections on Advent and Christmas, by Dietrich Bonhoeffer]


God travels wonderful ways with human beings, but he does not comply with the views and opinions of people. God does not go the way that people want to prescribe for him; rather, his way is beyond all comprehension, free and self-determined beyond all proof.

Where reason is indignant, where our nature rebels, where our piety anxiously keeps us away: that is precisely where God loves to be. There he confounds the reason of the reasonable; there he aggravates our nature, our piety--that is where he wants to be, and no one can keep him from it. Only the humble believe him and rejoice that God is so free and so marvelous that he does wonders where people despair, that he takes what is little and lowly and makes it marvelous. And that is the wonder of all wonders, that God loves the lowly...God is not ashamed of the lowliness of human beings. God marches right in. He chooses people as his instruments and performs his wonders where one would least expect them. God is near to lowliness; he loves the lost, the neglected, the unseemly, the excluded, the weak and broken. 
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That... is the unrecognized mystery of this world: Jesus Christ. That this Jesus of Nazareth, the carpenter, was himself the Lord of glory: that was the mystery of God. It was a mystery because God became poor, low, lowly, and weak out of love for humankind, because God became a human being like us, so that we would become divine, and because he came to us so that we would come to him. God as the one who becomes low for our sakes, God in Jesus of Nazareth--that is the secret, hidden wisdom... that "no eye has seen nor ear heard nor the human heart conceived" (I Cor. 2:9) ... That is the depth of the Deity, whom we worship as mystery andcomprehend as mystery.

sábado, 17 de diciembre de 2011

En un púlpito responsable...

Un sermón no es un discurso con frases bonitas y/o clichosas para entretener y complacer la audiencia durante 20 o 30 minutos. Un sermón requiere seriedad en el proceso de preparación y entrega. Requiere oración, lectura, investigación y reflexión para poder extraer de los textos antiguos un mensaje pertinente que confronte, inspire y motive a la transformación de nuestras relaciones con Dios, con el prójimo, con la naturaleza y con el propio ser, de tal manera que encarnemos poco a poco lo que Jesucristo enseñó y practicó: eso que él llamaba «reino de Dios» ... paz, justicia, dignidad, equidad, compasión ...

jueves, 1 de diciembre de 2011

Tuvo compasión... lo tocó con la mano


«Un hombre enfermo de lepra se acercó a Jesús, y poniéndose de rodillas le dijo: --Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús tuvo compasión de él; lo tocó con la mano y dijo: --Quiero. ¡Queda limpio!» (Marcos 1:40-41 DHH)

En el mundo de La Biblia la lepra era considerada como algo impuro (véase Levítico 13 y 14).  La persona con lepra (que era como se identificaba prácticamente a cualquier enfermedad de la piel) era vista como alguien bajo el juicio o castigo divino (como se infiere de los múltiples diálogos en el libro de Job).  Los enfermos de lepra eran sometidos al rechazo social y, en muchas ocasiones, a la humillación de tener que anunciar su presencia con campanas, para que las demás personas pudiesen evitarlos.  Eran pues, privados del contacto aún de sus seres queridos pues se entendía que quien tocase a un enfermo de lepra quedaba también “impuro” o “inmundo”.  ¡Cuán trágica la vida de alguien que se vea privado de recibir un abrazo o una caricia!  ¡Cuán lamentable la condición de quien no se puede recostar en el hombro de un ser querido ni siquiera para llorar sus penas!

Los Evangelios, los libros del Nuevo Testamento que dan testimonio de las palabras y acciones de Jesucristo, contienen varios relatos que informan del trato del Señor hacia las personas identificadas como “leprosas”.  De ellos quiero enfocar el relato de Marcos 1.40-41 (y versiones paralelas).  Lo que llama mi atención en este caso es que se indica que Jesús hizo lo impensable, hizo lo que nadie en su “sano juicio” haría, lo que a una persona “respetable” no se le ocurriría: tocar al enfermo con la mano.  Las normas socioreligiosas de su tiempo no fueron impedimento para que Jesús estuviera en contacto con aquel hombre.  Lejos de tratarle como “leproso”, lejos de huir de él o de ser indiferente, Jesús lo trató con dignidad humana.  No lo juzgó ni lo humilló por su condición, sino que tuvo compasión de él...

En nuestro tiempo ya no tememos tanto las enfermedades de la piel como en los tiempos de Jesús.  Ya no le llamamos “lepra” a toda condición dermatológica.  La ciencia médica nos ha brindado mucha y acertada información para lidiar con dichas enfermedades.  Incluso en términos generales hemos superado la propensión a pensar que todo enfermo de la piel tiene “lepra” y está recibiendo un “castigo divino”.  Sin embargo, a finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI actuamos hacia las personas con VIH/SIDA como los antiguos actuaban en relación a las personas con condiciones de la piel.  Bien podemos afirmar que el VIH/SIDA es la lepra de nuestro tiempo.  No hace mucho escuché a un pastor predicar que “el SIDA es el castigo de Dios para quienes no siguen sus normas y preceptos morales”.  Lo que es peor, hay quienes sin proclamarlo abiertamente, sostienen esa misma creencia.  Las miradas cruzadas y las cejas levantadas cuando se informa de alguien que haya contraído VIH/SIDA son señal certera de los prejuicios que llevamos dentro, particularmente si se trata de personas de la comunidad LGBT.  La condena no se hace esperar, y aplicamos sin vacilar las etiquetas de “inmoral”, “pervertido”, “pecador” y otras tantas que se nos ocurren y que no voy a enumerar aquí.

Hacerse llamar “cristiano” o “cristiana” implica que se vive según las enseñanzas y el ejemplo de «Cristo».  Jesucristo no tuvo el menor reparo en actuar contrario a lo que dictaban las tradiciones de su sociedad, particularmente las tradiciones y pautas que los religiosos de su tiempo defendían como si fueran preceptos divinos.  Mientras los “leprosos” eran marginados y excluidos del contacto social, Jesucristo les tenía compasión y les brindó lo que otros le negaban, un trato digno y compasivo.  Hoy (1ro de diciembre), en ocasión de la celebración del «Día mundial de la lucha contra el SIDA», el ejemplo de Jesucristo nos confronta con nuestras incongruencias: llamándonos “cristianos” no actuamos como «Cristo».  ¿Qué tal si nos atrevemos a seguir su ejemplo de compasión y bondad? ¿Qué tal si actuamos como él lo hizo?  ¿Qué tal si echamos de lado nuestros prejuicios y conjeturas y aprendemos a ser solidarios con el dolor ajeno?  Hoy somos llamados a ser “la mano” de Jesús.  De eso se trata la compasión...


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lunes, 28 de noviembre de 2011

An Old Prayer for a New Context



"Gracious Father, we, Thy children, so often confused, live at cross-purposes in our central aims, and hence we are at cross-purposes with each other. Take us by the hand and help us to see things from Thy viewpoint, that we may see them as they really are. We come to choices and decisions with a prayer upon our lips, for our wisdom fails us. Give us Thine, that we may do Thy will. In Jesus' name. Amen."

Peter Marshall, 1947

(quoted by James H. Smylie, in A Brief History of The Presbyterians, 1996, Louisville KY: Geneva Press, p.119)

lunes, 21 de noviembre de 2011

A Healthy Body

1st Corinthians 12.11-31 NIV

Some Christians idealize the life of the primitive church. Some even say that the contemporary church should be more like the Christian churches of the first century. I believe that we should study the life of the first congregations, but this should be done with a careful and critical approach. We should consider the strengths of the first century church in order to follow its virtues and we should consider its weaknesses to avoid them. The New Testament epistles provide an excellent witness of the life of the first century churches. Today's reading invites us to reflect on the life of the Corinthian congregation founded by the Apostle Paul.
 
It should be noted that the Corinthian church was abundant in spiritual gifts – manifestations of the Holy Spirit in the life of its members. However, their abundance of spiritual gifts was matched only by an equal abundance of problems. A brief overview of the letter, may help us understand the condition of the church. The Corinthian congregation had serious divisions, and so it is stated in chapters 1 through 4 (1.10-4.21). Church members aligned in clans, according to their favorite leaders. It seems that some of them had developed prideful and boastful attitudes (4.6-21). Some members were also practicing adultery and the church opted to ignore this (5.1-13), and a number of disputes between church members ended in civil courts (6.1-11). There was confusion about sexual ethics-- chapters 6 and 7 present examples of inappropriate sexual conduct-- and there was also confusion and conflicts regarding the types of food allowed to be consumed or to be avoided (8.1-11.1). To make matters worse, there was debauchery during the Lord's Supper (11.17-34), where some people rushed to eat first, rich members received preferential treatment, poor members were undervalued, and some members fell in drunkenness and gluttony. Last, the letter shows that there was significant confusion about spiritual gifts: some members felt spiritually superior to others because of their charismatic manifestations (12.1-14.40).
 
In light of all this confusion and spiritual immaturity, the Apostle Paul wrote the letter as a resource to help the church understand its nature and its challenges. Paul focused chapter 12 on unity, making a comparison between the church and the human body. This kind of comparison is common in other New Testament writings (Romans and Ephesians), where the church is portrayed as the body of Christ: many parts, but only ONE body (12.20).
 
Now, when we look carefully at this description, we can point out that Paul essentially aims his teaching to two type of members: those with low self-esteem and those with an extremely high self-esteem. The apostle devotes verses 15-17 to those members with a low self-esteem. These are the members that think they are not an important part of the body. Even more, these are the members that wish they were something else: “Let me be a hand, not a foot”. These are the members that miss out on the joy and the blessing of living their true calling because they are dreaming of or seeking to do something else. And they do poorly, trying do something for what God has NOT called them to do, while NOT doing what they should.
 
The verses that follow (verses 21-24), refer to those members that think of themselves as superior to others to the point of believing they have no need of anyone else. These are the members whose self-esteem is so high, they experience delusions of greatness and power, failing to appreciate the genuine worth and the need of other members.
 
Dear sisters and brothers, the presbytery's theme for today focuses on the second “Great End of The Church” as stated on The Book of Order (F-1.0304): “the shelter, nurture, and spiritual fellowship of the children of God”. In order to fulfill this “end”, we need to be a healthy body. Having reviewed the situation of the Corinthian church, we can identify some of the factors that the Church today needs in order to be healthy; not sick and dying.
 
To be healthy, the body needs to recognize and accept the particular characteristics of each member. The Scriptures teach us that, even though each member has its own characteristics and functions, there is only one body. To be a healthy body, no member can reject another because he or she is different. To be a healthy body, no member can try to impose on others his or her own functions. The nose can't expect the hand to breathe, because the act of “breathing” is something that the nose, in combination with the lungs, does. Each member has its own particularities and are all part of the body (12.27). To be a healthy body there is need for integration. All the parts need each other and can't function separated. We would end up with a dismembered body otherwise. Every member needs to be connected to each other and connected to the Head, Jesus Christ.
 
Isn't this Scriptural passage clear? The metaphor of the body doesn't have complex theological or philosophical concepts. We don't need to have graduate degrees in theology to understand this biblical text. Paul wrote plain and simple for everyone's sake. Now, if this passage is so easy to understand... Why is it so difficult to put it into practice? What are we, the contemporary Christians, turning the body of Christ into? Why, after so many centuries, are members still underestimating others? Why are some body parts seeking the spotlight and devaluing others in a “without-me-there-is-no-church” attitude? Why do we live thinking, “it's my way or the highway”? Aren't we understanding what the Scripture is teaching? God's will, as it is witnessed in the Scriptures, is the integration of Christ's body, not its dismemberment. We are called to community life, where each part of the body connects with others in order to fulfill God's mission, summarized in what we call “The Great Ends of The Church”. We are called to unity, where joys and sorrows are shared by the whole. We are not cloned body parts, but a united body that embraces the gifts and characteristics of each other for the sake of the Gospel. Verse 18 declares that «in fact God has placed the parts in the body, every one of them, just as he wanted them to be»... «Every one of them»: including you and me. Let us pray that every one of us may play our part with dedication and commitment. Let us pray that every one of us may contribute to “the shelter, nurture, and spiritual fellowship of the children of God” with our own features and gifts...
 
As an after-word, I would like to draw our attention to the end of chapter 12 and the beginning of chapter 13: «Now eagerly desire the greater gifts. And yet I will show you the most excellent way. If I speak in the tongues of men or of angels, but do not have love...» I think that we all remember the rest...

Soli Deo Gloria.

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**This sermon was preached to the Presbytery of Tropical Florida meeting at Pinecrest Presbyterian Church on Saturday, November 19, 2011.

Iglesia eres tú...


Me resulta curioso observar una y otra vez la generalización del concepto iglesia = templo.  Durante mis años de obra pastoral he enseñado que la iglesia no es el edificio, sino la comunidad creyente.  Ahora bien, he observado que quienes han entendido que iglesia es la comunidad y no el edificio, no se perciben a sí mismos como parte de esa comunidad.  Es decir, aunque participan semanalmente de los servicios de adoración a Dios y otros eventos eclesiales, no se ven a sí mismos como iglesia, iglesia es "la otra gente", el liderato, quienes participan en comités y grupos de trabajo.  Lo cierto es que iglesia somos todos(as).  Por eso es importante que al referirnos a "la misión de la iglesia", entendamos que no es la misión de otras personas, sino nuestra.  Donde quiera que estemos, hablemos y obremos, allí está, habla y obra la iglesia.  Con eso en mente te invito a reflexionar sobre las siguientes porciones del Libro de Confesiones (Primera parte de la Constitución de la Iglesia Presbiteriana EUA) con un sentido de pertenencia, es decir, con la conciencia de que iglesia eres tú, iglesia soy yo...
«La Iglesia Cristiana es la congregación de los hermanos en la cual Jesucristo actúa al presente como el Señor en la Palabra y el sacramento por medio del Espíritu Santo. Como la Iglesia de pecadores perdonados, tiene que testificar en medio de un mundo pecaminoso, con su fe así como con su obediencia, con su mensaje como con su orden; que la iglesia es solamente propiedad de él, y que ella vive y desea vivir sólo por su consolación y dirección, en la expectativa de su aparición.» (Declaración Teológica de Barmen, 8.17)

«La vida, la muerte, la resurrección y el retorno prometido de Jesucristo han establecido el modelo para la misión de la iglesia. Su vida como ser humano envuelve a la iglesia en la vida ordinaria de la humanidad. Su servicio a los seres humanos compromete a la iglesia a trabajar en pro del bienestar humano en todas sus formas. Su sufrimiento hace a la iglesia sensible a todos los sufrimientos humanos, de manera que contempla la faz de Cristo en el rostro de los seres humanos que sufren toda clase de privaciones. Su crucifixión revela a la iglesia el juicio de Dios sobre la crueldad del ser humano hacia sus semejantes, y las consecuencias terribles de su propia complicidad en la injusticia.» (Confesión de 1967, 9.32)

«En el poder del Cristo resucitado y en la esperanza de su retorno, la iglesia contempla la promesa de la renovación de la vida del ser humano en la sociedad y de la victoria de Dios sobre toda maldad. La iglesia sigue este modelo en su forma de vida y en su método de trabajo. Vivir y servir de esta manera es confesar a Cristo como Señor.» (Confesión de 1967, 9.33)

jueves, 20 de octubre de 2011

La glorificación de la violencia doméstica

(c) 2014. Foto por Lidia Amparo Añorga. Usada con permiso.
"Violencia doméstica" es el nombre que especialistas de la conducta humana han dado al maltrato en el seno del hogar.  Generalmente se manifiesta de parte del hombre hacia la mujer y/o los(as) niños(as).  Su fuego se alimenta de la falsa premisa de que el hombre/varón es superior y tiene - por derecho divino - poder total sobre su pareja (la mujer) y sus crías (los niños/as).

Reciéntemente leí un cartel la siguiente frase: "A man that treats his woman like a princess, is proof that he has been raised by a queen".  Debo confesar que me gustó la frase, me pareció "cute", como dicen en inglés.  Me parece que la misma apunta hacia la realidad de que el maltrato (o el buen trato) se aprenden en el seno del hogar.  No obstante, observo en la frase citada la expresión "his woman", lo que implica que la mujer es su posesión.  Esto me hace recordar una canción del folclore puertorriqueño, titulada "Mi jaragual", cuyo coro reza:

"¡Qué inmenso, qué inmenso, ser el dueño de la finca y la mujer!"
Es como si el hombre, el patriarca, el macho, dijese: "Tengo una finca, cuatro cabras, dos vacas, cinco caballos, dos bueyes, un perro y - también - una mujer".

No hace mucho leía en un medio de comunicación una estadística que señala que en una de cada tres parejas que salen (date) ocurren episodios de violencia física.

Para que la violencia doméstica disminuya y eventualmente se erradique, se necesita un cambio de paradigmas, es decir, un cambio en el entendimiento del hombre como dueño, el hombre como "el rey del hogar", el soberano de quienes habitan bajo "su" techo.  Lo que dificulta ese cambio de paradigmas tan necesario es el hecho de que se sigue transmitiendo la falsa idea de que el hombre como "dueño" tiene el poder de maltratar a su pareja y que eso "está bien".  En pleno Siglo 21 se sigue promocionando esa ideología patriarcal por medio de canciones como "Manos al aire" interpretada por Nelly Furtado y "Love the way you lie" interpretada por Eminem y Rhianna, ambas romantizando el maltrato en la pareja y haciéndolo parecer "sexy":








Mientras a nuestras niñas y niños se les sigan dando ejemplos que muestran a la mujer como un saco de boxeo ("punching bag"), los niños se criarán creyéndose con el derecho de maltratar y golpear y las niñas se criarán con la idea consciente o inconsciente de que tienen que aguantar el maltrato en silencio "por amor".
 

El problema es mucho más complejo de lo que planteo en estas cortas líneas.  Simplemente comparto estas observaciones para crear consciencia de la realidad que vivimos y estimularnos a tomar decisiones y acciones que de alguna manera cuestionen y pongan en evidencia la educación patriarcal que seguimos transmitiendo a nuevas generaciones.  La pila de cadáveres que sigue creciendo mientras escribo estas líneas y tu las lees no tiene nada de "sexy" ni de romántico.  A la violencia doméstica hay que ponerle punto final.

UPDATE (13 de septiembre de 2014): Mi amiga Lidia Amparo Añorga tomó la foto que vemos arriba, transitando por la ciudad de Miami, FL, en Septiembre de 2014.  Es una muestra adicional de cómo nuestra cultura machista sigue glorificando la violencia doméstica.  "Se me sale lo de boricua" o "...de cubano" o de... "YOU NAME IT".  Pero lo cierto es que no hay nada de lo cual enorgullecerse cuando el abuso es celebrado como una virtud.  Todas y todos en la sociedad debemos hacer nuestra parte para erradicar este mal.

sábado, 15 de octubre de 2011

El Jesús no predicado

Por Rvdo. Obed Juan Vizcaíno Nájera
Iglesia Presbiteriana Reformada. Maracaibo- Venezuela.

Camina Jesús, por  caminos polvorientos,
Por  calles oscuras de  pueblos y ciudades.
Busca lo que se había perdido. su rostro está cansado, su cuerpo sudoroso ,los pies empolvados.
Camina buscando entre las ruinas, a aquellos que la religión ha desechado, olvidados por los reyes y gobernantes.
Hombre extraño que hace amistad con los sin casta.
Habla con los que saquean al pueblo, cobrando impuesto para Roma, arrebatando la cosecha,
El pan de la boca de la gente.
Come con los pecadores, es amigo de prostitutas, duerme en sus casas.
Predica a quienes se les ha prohibido la entrada al gran templo sagrado, monumento ancestral  y grandioso hecho con grandes piedras.
Habla con extranjeros y extranjeras, perros infieles que comen las migajas de las mesas de verdaderos herederos.
Por ahí anda, sanando  a la servidumbre de los  romanos, anda con mujeres, habla con ellas, 
Se deja tocar por gente de dudosa reputación, que acarician sus cabellos y besan sus pies, desperdicia el valor de las riquezas, del poder, 
Dice que los pobres siempre estarán con nosotros, les llama bienaventurados, y les regala el Reino.
Convive con leprosos, predica a ciegos que arrastran pecados ancestrales,
¿Pecarían ellos o sus padres?
Camina entre las calles oscuras, busca a quien consolar, a quien sanar,  ovejas perdidas de Israel, pastoreadas por falsos  profetas, maestros hipócritas que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello.
Predica una religión extraña, que vendamos lo que tenemos y  lo entreguemos a quienes no lo han trabajado.
Ama a la chusma y dice ser Rey.
¿Para que sirve un Rey así?
Señor de miserables, de pescadores, campesinos  y obreros
Va por los caminos poniendo como ejemplo  a samaritanos y prostitutas, proclamando un Evangelio imposible.
Va derribando mesas y barreras, rompe los velos que separan los lugares santos,  de aquellos  espacios contaminados  por donde andan los olvidados, los impuros y pecadores.
Anda Jesús, todavía despreciando a los Herodes,
convive con quienes sufren hambre de todos los días, la ausencia de amor de quienes dicen ser profetas, sacerdotes y maestros.
Va invitándoles a su fiesta, celebración de liberación.
Por ahí camina Cristo, teniendo compasión por quien sufre, por los pobres.
A todos y a todas les dice:
-“Venid a mí,
Les haré descansar”-.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Water cooler gossip

Éxodo 16.1-15

Esta porción de la historia sobre el Éxodo de Israel en el desierto, a pesar de ser tan antigua, a la vez resulta ser muy contemporánea.  Cualquiera que haya trabajado en instituciones (voluntarias o salariales) se puede identificar con lo que allí se cuenta.  La narración viene a ser un espejo de la conducta humana en contextos organizacionales.

Según el texto bíblico, el naciente pueblo hebreo, libertado de la esclavitud en Egipto por medio de actos portentosos divinos, se encontraba en una travesía hacia “la tierra prometida”, la “tierra que fluye leche y miel”.  El asunto se complica por el hecho de que la travesía es por medio de un desierto y, como bien sabemos, el desierto es un lugar inhóspito para la vida humana, particularmente tratándose de una caravana colectiva tan grande.  No había pasado mucho tiempo cuando la gente comenzó a murmurar en contra de su liderato (es decir, Moisés y Aarón).

Algo que llama mi atención en la narración es que expone en varias ocasiones el asunto de la murmuración (versos 2, 7, 8, 9, y 12).  La Real Academia Española de la Lengua define murmuración como “Conversación en perjuicio de un ausente”.  Interesante concepto: el daño se hace a “un ausente”.  Hay quienes disfrazan sus conversaciones bajo la etiqueta de “crítica constructiva”, pero tratándose de una comunicación que no va dirigida por los canales apropiados ni cuentan con la participación de la persona(s) directamente implicada(s), esas llamadas “críticas constructivas” terminan siendo “murmuraciones destructivas” que en nada contribuyen al bienestar del individuo ni de la organización.  En inglés les llaman “water cooler gossip”; en español les llamamos “chismes/conversaciones de pasillo”.

Ahora bien, lo que más me inquieta de este interesante fenómeno es cuando ocurre en el contexto de la Iglesia.  Si usted es feligrés/miembro de una congregación cristiana con toda probabilidad habrá tenido algún grado de participación (como perjudicado o como perjudicador) en conversaciones de pasillo (o de “parking” y escondrijos similares).  Esta es una práctica que nada resuelve, nada edifica y nada bueno produce.  Por el contrario, lastima personas y familias y sus efectos nocivos se pueden extender a la comunidad.  Lo que es peor, le hace un flaco servicio al Señor y al evangelio (que por definición es «buena noticia», algo muy distinto a la murmuración).  Una cultura de murmuración, lejos de crear y afirmar relaciones, aleja a quienes con corazón sincero se acercan a la iglesia para “buscar de Dios”.  El Señor Jesús, en una ocasión afirmó que «no hay nada secreto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse» (Mateo 10.26 DHH).  En la narración del Éxodo, Moisés indica al pueblo que «el Señor los ha oído murmurar contra él. ¿Quiénes somos nosotros? Cuando ustedes murmuran, no murmuran contra nosotros, sino contra el Señor» (16.8).

Nuestras conversaciones, lejos de rayar en la murmuración, debiesen ser diálogos sensatos, prudentes y discretos, dirigidos a construir y edificar, y a fomentar lo justo, lo bueno y lo digno, en el lugar apropiado, y con las personas apropiadas. El autor de la Carta a los Efesios lo propone de la siguiente forma: «Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes» (Efesios 4.29 RVR95).  Tengamos conciencia de que siempre nuestras palabras llegarán a otros oídos, incluyendo los oídos de Dios.  Renunciemos a la cultura de la murmuración, y abracemos la cultura del diálogo honesto y bien intencionado.

Lo angular en nuestras relaciones

Por Fabián Paré
Red de Liturgia / CLAI

«…los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos.»
Mateo 21,33-46

Resulta fácil y habitual pensar cómo tiene que ser la vida de los demás, proponerles replanteos y esclarecerles lo que tienen o no que hacer; y suele ser bastante difícil y poco común pensar como tiene que ser nuestra vida, proponernos replanteos y lograr esclarecimientos sobre lo que tenemos que hacer o no.  Es algo propio de la condición humana, por eso nos cuesta muchas veces darnos cuenta de algunas cosas que hacemos y no suelen tener consonancia con lo que debiéramos reflejar como cristianos/as.  Es fácil poner el peso de una interpretación bíblica sobre otros/as, pero nos cuesta asumir el peso que puede tener sobre nosotros/as: Si se habla de falsos profetas, serán otros (porque nosotros/as nos consideramos verdaderos); si se habla de árboles que no dan buen fruto, serán otros (porque nosotros/ consideramos los nuestros buenos); si se habla de trigo y cizaña, pues la cizaña serán otros (porque nosotros/as nos consideramos trigo); si se habla de imprudencia, pues serán otros los imprudentes (porque nosotros/as nos consideramos prudentes); si sobrevienen tempestades y tormentas es por la falta de fe de otros (porque nosotros/as nos consideramos llenos de fe); si hay una generación perversa que demanda una señal, pues serán otros (porque nosotros/as consideramos que no las necesitamos); si se habla de semillas del reino que no crecen o mueren, consideramos que hablan de otros (porque nosotros/as nos consideramos ‘buena semilla’); nos consideramos como el buen samaritano pero de muchas maneras mostramos indiferencia sobre las necesidades de los demás; nos consideramos como Pedro cuando confiesa al Mesías, pero creemos que es otro cuando Jesús le dice ‘aléjate de mí Satanás’; de la misma manera cuando se habla de labradores malvados, creemos que son otros porque nosotros/as nos consideramos ‘buenos’.  Si no tomamos otra posición respecto a esta manera de leer la Biblia, lamentablemente no nos alejamos mucho del lugar en el que se posicionaban los principales sacerdotes y los fariseos respecto a lo que Jesús enseñaba.  Debemos corrernos de ese lugar desde donde creemos que la lectura bíblica avala nuestro comportamiento, de lo contrario nos privaremos de la posibilidad de involucrarnos en un aprendizaje de lo que Jesús enseña.  En lugar de buscar aval de nuestro comportamiento, es mejor volver a entender nuestro comportamiento desde la enseñanza de Cristo.

El Reino de Dios involucra al que se considera un perro que come las migas que caen de la mesa de sus amos (y no se habla de la mesa de jefes, patrones, dueños, sino de la misericordia de Dios); al que cree que tan solo tocando el manto de Jesús quedará sano, al que cree que tan solo una orden de Cristo bastará para sanar, al que se arrepiente de los males que cometió; y yendo al trabajo que involucra la extensión de este reino, implica a los que se disponen a servir con humildad, amando como Jesús amó (no con un amor condicional como el nuestro).  Nos cuesta compararnos con un perro, nos cuesta confiar en el poder de Jesús -que no es el poder de las jerarquías instaladas en nuestra convivencia-, y sobre todo nos cuesta arrepentirnos sinceramente de los males que hemos provocado; más aun nos cuesta disponernos a servir con humildad y más todavía amar como Jesús ama.  ¿Por qué es tan difícil este reino de Cristo?

Las dificultades que se nos presenta junto a Cristo, se relacionan con el lugar que no queremos perder, lugar que nos empodera y determina el tipo de relación que mantenemos con los demás; nos sentimos poderosos/as controlando la vida de los demás, y entramos en desesperación cuando perdemos ese ‘control’.  Mientras sigamos sintiendo eso no seremos muy diferentes a aquellos malvados que mataron al hijo del dueño para quedarse con su heredad (Mt 21,38-39), ni a aquellos principales sacerdotes y fariseos que buscaban echarle mano a Jesús para sacarlo del medio (Mt 21,46). 

La edificación de nuestra convivencia, a la luz de las enseñanzas de Cristo, nos lleva a tener en cuenta los ‘materiales’ que utilizamos en esa construcción, cuando Jesús dice: ‘la piedra que desecharon los edificadores…’ habla de la misericordia, compasión, amor, eso es lo que solemos desechar en la construcción de nuestra convivencia, y resulta que Dios lo dispone como ‘cabeza del ángulo’, sostén y soporte de toda la edificación.  Ser involucrados en la salvación nos lleva a reflexionar sobre lo angular en nuestras relaciones.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Día Mundial de Oración por La Paz - 09/21/2011

Oración de Confesión

Oh Dios de paz, tú que nos conoces antes que fuésemos formados en el vientre de nuestra madre, perdónanos cuando nos quedamos solo en las intenciones y no nos comprometemos con acciones concretas en favor de la paz y la justicia.
 
¡Que nuestras acciones y voces promuevan siempre la paz!
 
Oh Dios de justicia, tú que juzgas con misericordia a nuestra humanidad, perdónanos cuando permitimos que tu imagen sea desfigurada al permanecer pasivos delante de tanta violencia y exclusión.
 
¡Que nuestras acciones y voces promuevan siempre la paz!
 
Oh Dios de amor, tú que nos creaste con el propósito de ser una gran familia, perdona nuestra incapacidad de reconciliarnos con nuestros semejantes tanto con nuestros seres más queridos como con nuestros enemigos.
 
¡Que nuestras acciones y voces promuevan siempre la paz!
 
Oh Dios de gracia, tú que nos diste el don de la palabra para que sea instrumento de transformación, perdónanos las veces que hemos hablado precipitadamente, sin pensar en las consecuencias, o nos callamos por miedo o indiferencia.
 
¡Que nuestras acciones y voces promuevan siempre la paz!
 
Dios de vida, tú nos has colocado en la tierra para cuidarla y velar por su bienestar, perdónanos cuando no hemos sido capaces de cuidar a tu mundo, de proteger la naturaleza, la casa que nos diste: el hogar de nuestros antepasados y descendientes. Ayúdanos a promover la vida y buscar la paz.
 
¡Que nuestras acciones y voces promuevan siempre la paz!

jueves, 8 de septiembre de 2011

Theological Education Fund

Formas en que podemos aportar a la preparación de nuevas vidas formándose para el ministerio pastoral/educativo en nuestra denominación, Presbyterian Church (USA).

Pulsa este enlace para más información y recursos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Una palabra de gratitud

«...y sed agradecidos» (Colosenses 3.15)
La Escritura nos enseña una y otra vez la linda virtud del agradecimiento. Cuando somos agradecidos(as), humildemente estamos reconociendo que lo que somos y lo que tenemos no es el producto exclusivo del individuo, sino que es el resultado de la gracia, el esfuerzo, y la contribución que – con o sin intención – otras personas han hecho. Nadie puede reclamar con veracidad el “haberse formado sólo”: somos seres gregarios. Por ello quiero dedicar estas líneas a manifestar públicamente mi gratitud a:

  • a mi esposa, Vilmarie Cintrón-Olivieri, por haberse embarcado conmigo en el proyecto de vida que nos ha unido durante quince años (más los años que vendrán);   
  • a mi familia inmediata y extendida, por lo que con amor y sacrificio han sembrado en mi, por su apoyo incondicional y su acompañamiento en todo tiempo;   
  • a la Presbyterian Church (USA) en su expresión puertorriqueña, por haberme formado durante mis primeros 41 años de vida: a los pastores(as), maestros(as) y hermanos(as) en la fe que tanto me inspiraron y enseñaron;
  • a las congregaciones de Caguas y Hato Rey (en Puerto Rico) por el privilegio de haberles servido como pastor y guía durante cinco y diez años, respectivamente;   
  • al Tropical Florida Presbytery, y a sus oficiales, por recibirme como miembro y hacerme sentir parte de esta nueva familia presbiterial;   
  • al Comité de Nominación Pastoral, por haberse encomendado a la dirección divina desde el inicio del proceso de búsqueda, por haber hecho su labor con rigurosidad y compromiso, poniendo siempre como prioridad el bienestar integral de la Iglesia: a ustedes mi respeto y admiración;   
  • a las hermanas y hermanos de la Primera Iglesia Presbiteriana Hispana en Miami, que con tanto amor y cariño aportaron tiempo, tesoro y talentos para que la celebración de la instalación pastoral fuese un evento lleno de abundante alegría e inolvidable júbilo, contagiando a los(as) presentes con un sentido de esperanza, gran entusiasmo y gratitud a Dios por sus bondades para con nuestro pueblo;   
  • a todos los hermanos(as) y amigos(as) amados(as) que vinieron desde destinos cercanos y lejanos, cruzando aire, tierra y mar, para compartir el gozo y el calor humano con nuestra congregación y su nuevo pastor;   
  • al Señor que me llamó aún antes de que yo tuviese la capacidad de responderle, que me ha sostenido en todo tiempo, que ha reído y llorado conmigo, que me ha alentado y corregido, y que día tras día renueva en mí el deseo de servir a Dios y al prójimo.
En todo y por todo, doy gracias a Dios.

A mi amada congregación, les recuerdo que la labor no culmina aquí, sino que comienza una nueva etapa en nuestra rica historia de servicio y testimonio al amparo de la fidelidad de Dios. Hay que trabajar con más esfuerzo y dedicación cada día, la ciudad de Miami necesita un pueblo que fielmente testifique en palabra y acción la gracia divina que nos ofrece un mejor porvenir para toda persona que se arroja en los brazos el Señor.

Agradecido,
Pastor José Manuel

sábado, 13 de agosto de 2011

¿Por qué me golpeas?

Por Pedro Benitez; CLAI/Liturgia


¿Por qué me golpeas? dijo
Jesús a aquel agresor,
cuando la falsa justicia
contra su verdad lo usó.

Pregunta que desde entonces
vaga sin contestación,
como otras tantas que, agónicas,
se oyen en el mundo de hoy.

¿Por qué? dice el agua, el aire
y su contaminación,
y los bosques depredados
y la fauna en extinción.

Y ¿por qué? dicen
el hambre, la sumisión,
el grito del indefenso,
el yugo de la opresión,
y el racismo, y la familia
víctima de la agresión.

¿Por qué, por qué me golpeas?
gime toda la creación.
Y heridas de guerra y odio,
claman la paz y el perdón,
y buscan que la violencia
cese y escuche su voz.

Sienta que al golpear, su mano
golpea también a Dios,
a ese Dios que ama y perdona,
y sin discriminación,
se compadece de todos,
aún de aquel que lo golpeó.
Para desterrar el odio,
para dar paso al amor.

Para que las manos dejen
de golpear la vida y vuelvan
a estrecharse en el perdón.

viernes, 12 de agosto de 2011

No Room for Boasting

"Sometimes we Christians can engage in boasting that contradicts the basis of our relationship with God. We can get puffed up about our access to God. You’ll see this kind of arrogance in the public square, and it surely turns people away from the Lord. It also contradicts the very basis of our Christianity. The more we remember that we have been made right with God through his grace, the more we will put aside pride and boastfulness. Our testimony in the world will come with genuine humility."

-Mark D. Roberts (from High Calling)

jueves, 14 de julio de 2011

Durante mis desvelos

Durante este verano me he dado a la tarea de leer el libro de los Salmos.  Este libro bíblico es una colección de poemas y canciones antiguas del pueblo de hebreo.  En esta colección encontramos piezas de diversos autores debidamente identificados mientras que algunas de ellas son anónimas o pseudónimas (escritas por autores utilizando un nombre distinto al suyo, como por ejemplo, "David").  En fin, el libro de Salmos es una obra colectiva que a través de los siglos se ha convertido en fuente de inspiración para judíos y cristianos por igual.

Allí encontramos hermosas expresiones de alabanza al Dios eterno, inspiradoras y esperanzadoras súplicas, así como también horrendos clamores rogando a la divinidad la ejecución de venganza sobre crueles enemigos.  Cuando leemos los salmos vemos en ellos espejos que reflejan la gran complejidad del carácter humano, tanto en sus virtudes como en sus carencias.

Confieso que mi utilización de los salmos durante los ultimos años ha sido de carácter liturgico, identificando principalmente aquellos salmos que sirven como expresiones para enriquecer la adoración comunitaria en la iglesia.  No obstante, el tomar tiempo para leer cada salmo con detenimiento me ha permitido saborear las emociones allí contenidas, tanto aquellas que pueden ser alentadoras como aquellas por las cuales sentiría vergüenza.  Allí me encuentro reflejado cuando adoro a Dios en la comunidad o en la intimidad, así como cuando grito con angustia o temor por no ver soluciones a los problemas del camino.  Leer los salmos en su totalidad me permite hacerlos míos, y descubrir que los sentimientos muy humanos que manifiestan, son mis propios sentimientos hacia Dios, hacia el prójimo (incluyendo a los llamados "enemigos") y hacia la vida misma.

Te invito, querido lector o lectora a que tomes tiempo para sumergirte en la rica meditación de los salmos.  No busques en ellos un tratado doctrinal organizado, ni tampoco busques en ellos una guía sobre ciencias naturales.  En ocasiones los sentimientos allí expresados sirven como ejemplo de lo que no debemos hacer o desear...  Sin embargo, como retrato humano, los salmos sirven para recordarnos que Dios se relaciona precisamente con personas limitadas, con virtudes y defectos, con fortalezas y carencias, con sueños y frustraciones... personas como tú y como yo...

«Sólo en Dios halla tranquilidad mi alma;
sólo en él he puesto mi esperanza...
Mi alma quedará del todo satisfecha,
como si comiera los mejores platillos,
y mis labios de aclamarán jubilosos
al pensar en ti recostado en mi lecho,
al meditar en ti durante mis desvelos.
Porque tú has sido mi socorro,
alegre viviré bajo la sombra de tus alas.
Mi alma está apegada a ti;
tu mano derecha me brinda apoyo.»

(Salmos 62.5; 63.5-8 RVC).

viernes, 1 de julio de 2011

Bendición del migrante

Que el Dios de todos los pueblos,
del Norte y del Sur, del Oriente y del Occidente,
nos bendiga y nos reciba en su amor;

Que Jesús, caminante con nosotros,
nos acompañe y sostenga con su infinita gracia;

Que el Espíritu Santo
nos ayude a cruzar las fronteras del odio
y nos alivie en nuestras aflicciones dándonos la paz.

Amén.

(Luis Carlos Ramos)

domingo, 26 de junio de 2011

Disparar de la vaqueta

Durante la semana pasada en los medios cibernéticos se publicó un escrito en el que se alega que el Senador Estadounidense John McCain culpó a los inmigrantes “ilegales” por la derrota de los Miami Heat en el campeonato de la NBA. El enlace al escrito se difundió en redes sociales, principalmente en Facebook, desatando una ola de reacciones fuertes en contra del señor McCain por haber indicado que el baloncelista puertorriqueño José Juan Barea no es un ciudadano de los Estados Unidos.

Antes de continuar debo clarificar que me alegra la participación de Barea en el campeonato de la NBA. Me alegra ver cuando hijas e hijos de mi tierra natal triunfan en sus respectivos campos, ya sea el deporte, las artes, los negocios, la educación, las ciencias y otros. Es lindo el sentimiento que estremece el corazón cuando veo uno de los nuestros llegar lejos y llegar bien. También debo clarificar que no necesariamente tengo simpatías ni compromisos algunos en favor de las gestiones u opiniones del senador McCain. Al contrario, me indignan y me ofenden comentarios despectivos como el de atribuir a inmigrantes “ilegales” los recientes incendios en Arizona. No obstante me resultó curiosa la reacción de muchas personas ante el escrito difundido en los medios, y sobre eso es que comparto algunas ideas y reflexiones a continuación.

En primer lugar. Muchas de las reacciones y comentarios en contra del senador McCain fueron tan o más groseras que las alegadas expresiones originales. Es decir, muchas reacciones fueron proporcionalmente mayores a la alegada ofensa. ¿Qué fuerza o crédito podemos tener para señalar unas expresiones o conductas erróneas, si al hacerlo terminamos adoptando los mismos patrones que criticamos? “Ese gringo racista es un maldito %%^&$#%, @#$%, y un &*^&%%!!!” Eso, como se dice en mi pueblo, es “el muerto hablando del ahorcado” o “el burro criticando a los orejones”. El señor Jesucristo señaló la contradicción de quienes señalan la paja en el ojo ajeno pero no ven la viga que tienen en el propio.

En segundo lugar. Me dejó perplejo la velocidad conque las reacciones viscerales inundaron los espacios de comentarios en las redes sociales. De pronto muchos boricuas tenían en su “wall” de Facebook el enlace al artículo que contenía las alegadas expresiones de McCain, seguido por las opiniones de repudio y los comentarios despectivos en contra del “ofensor”. Si tan solo hubiesen leído el artículo completo, se hubiesen percatado de que el artículo no era otra cosa que una sátira política para acentuar las expresiones del senador McCain sobre los inmigrantes en Arizona. Es decir, no se trataba de una noticia fidedigna, un reportaje serio, o un testimonio verídico (de hecho, una nota al final del escrito clarifica la naturaleza satírica del mismo). Quienes reaccionaron se apresuraron a responder sin que hubiese una comprensión adecuada de aquello a lo que estaban respondiendo. En Puerto Rico se le llama a esto “disparar de la vaqueta” (que es al acto de disparar sin desenfundar el revólver). Nadie está excento de ese error. Hagamos memoria de las veces que en nuestras mentes se van cocinando respuestas a lo que escuchamos de otro interlocutor antes de que haya terminado su planteamiento. Una conversación de esa manera es como un barco destinado a naufragar. A eso no se le puede llamar "diálogo", sino "comunicación deficiente" que desemboca en una cadena de reacciones desproporcionadas y desatinadas que afectan relaciones, lastiman familias y hasta destruyen grupos sociales.

El autor de la carta de Santiago, en el Nuevo Testamento, hace la siguiente exhortación: «Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse» (1.19). Hay gran sabiduría en estas palabras de las Sagradas Escrituras.  La sucesión es clara: no escuchar adecuadamente y reaccionar sin ponderar la respuesta desemboca en enojo innecesario.  Parejas, familias, iglesias, comunidades, naciones pueden ser edificadas o socabadas por la manera en que manejamos la comunicación. “Disparar de la vaqueta” es algo que provoca resultados nefastos. No se puede dar marcha atrás a una bala que ha sido disparada. La bala disparada alcanzará algún objetivo: alguna persona saldrá herida, o peor, muerta.  §