¿Por qué me golpeas?

Por Pedro Benitez; CLAI/Liturgia


¿Por qué me golpeas? dijo
Jesús a aquel agresor,
cuando la falsa justicia
contra su verdad lo usó.

Pregunta que desde entonces
vaga sin contestación,
como otras tantas que, agónicas,
se oyen en el mundo de hoy.

¿Por qué? dice el agua, el aire
y su contaminación,
y los bosques depredados
y la fauna en extinción.

Y ¿por qué? dicen
el hambre, la sumisión,
el grito del indefenso,
el yugo de la opresión,
y el racismo, y la familia
víctima de la agresión.

¿Por qué, por qué me golpeas?
gime toda la creación.
Y heridas de guerra y odio,
claman la paz y el perdón,
y buscan que la violencia
cese y escuche su voz.

Sienta que al golpear, su mano
golpea también a Dios,
a ese Dios que ama y perdona,
y sin discriminación,
se compadece de todos,
aún de aquel que lo golpeó.
Para desterrar el odio,
para dar paso al amor.

Para que las manos dejen
de golpear la vida y vuelvan
a estrecharse en el perdón.

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