sábado, 25 de agosto de 2012

TS ISAAC


AMADA COMUNIDAD DE FE:

DEBIDO A LA ADVERTENCIA DE TORMENTA TROPICAL Y VIGILANCIA DE HURACÁN EMITIDAS POR LAS AUTORIDADES, LOS SERVICIOS Y ACTIVIDADES DE LA IGLESIA MAÑANA, DOMINGO 26 DE AGOSTO, QUEDAN CANCELADOS.

RECOMENDAMOS A TODAS LAS PERSONAS MANTENERSE INFORMADAS A TRAVÉS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, TENER LISTOS SUS PLANES DE CONTINGENCIA Y SEGUIR LAS INSTRUCCIONES DE LAS AUTORIDADES CORRESPONDIENTES.

ELEVAMOS NUESTROS RUEGOS AL SEÑOR POR FORTALEZA PARA LOS PAÍSES QUE HAN SIDO AFECTADOS Y PARA TODA NUESTRA COMUNIDAD EN LA FLORIDA.

FAVOR DE COMPARTIR ESTA INFORMACIÓN CON TODOS SUS CONTACTOS.

PAZ DE DIOS SEA CON TODOS(AS).

viernes, 24 de agosto de 2012

Profesionales del (des)ánimo


«...el que haya recibido el don de animar a otros, que se dedique a animarlos.»  (Romanos 12.8 DHH)

¿Te has encontrado alguna vez con un profesional del desánimo? Estoy seguro que sí. Los profesionales del desánimo son esas personas que a todo le añaden un “pero”. Tienen la crítica en la punta de la lengua. Miran el “vaso medio vacío, en lugar de verlo medio lleno”. Son pesimistas que se especializan en trasmitir ese pesimismo a diestra y siniestra. Cuando ven a alguien trabajando y esforzándose por una causa, no tardan mucho en hacerle un señalamiento de “cómo es que se debe hacer” (claro está, ellos/as saben). Son, decía mi bisabuela, “como el perro del hortelano, que no come ni deja comer”. Son los que critican al deportista que ganó una medalla de plata, porque no ganó la medalla de oro. Son los que nunca están conformes. Son los que no agradecen. Son los que desangran las energías de quienes quieren y se esfuerzan por un mundo mejor.   Por eso les llamo profesionales, pues consciente o inconscientemente hacen del desánimo su profesión.

Ciertamente me da lástima de quienes caen en la trampa de intentar complacer a los profesionales del desánimo, pues terminarán por consumirse en ansiedad y frustración.  Mi mejor consejo: no les hagas caso.  No les prestes atención. No permitas que sus comentarios aniden en tu mente.  Utiliza tu mente para albergar pensamientos que valgan la pena.  Hay muchas otras personas que te necesitan y aprecian tu aportación al bien común.

Los profesionales del desánimo se encuentran presentes en toda institución y organización civil, religiosa, política, educativa, pública o privada.  Incluso, es posible que tú (o yo) mismo hayas asumido en ocasiones el rol del profesional del desánimo.  Si ese es el caso, es imprescindible, por el bien de la humanidad, que hagamos un alto y renunciemos a ese rol.  Por el contrario, debemos esforzarnos en cultivar el don de animar a otras personas.  Me fascina el hecho de que el apóstol Pablo, en su carta a la iglesia cristiana de Roma (Siglo I e.c.), le llame «don» o «carisma», dando a entender el origen divino/espiritual de la actitud de quien se dedica a animar a las demás.  Los dones/carismas son regalos del Creador para que los desarrollemos y los cultivemos.

Nuestro mundo está lleno de malas noticias, nuestra comunidad sufre el impacto constante de circunstancias complejas, dolorosas y frustrantes.  No seamos nosotros parte del problema.  No seamos nosostros quienes le añadamos cargas a las personas que se sienten agobiadas.  Cambiemos de profesión: seamos profesionales del ánimo.  De esta manera estaremos haciendo una importante contribución a la calidad de vida en nuestro entorno.  Una palabra de aliento puede obrar milagros en las personas que la reciben. Seamos nosotros quienes demos esa palabra.

sábado, 11 de agosto de 2012

Violencia "sagrada"

Escribo como cristiano, desde una perspectiva cristiana, sobre algo que afecta la sana convivencia social en general. Me resulta irónico escuchar cristianas y cristianos devotos acusando a otras religiones de fomentar la violencia y el terrorismo. De manera específica acusan con vehemencia al Islam de ser una religión que avala la violencia contra los "infieles". 

Claro está, al conversar con quienes hacen estas acusaciones observo que en su mayoría lo hacen sin conocimiento de causa. Es decir, nunca han leído el Corán (el libro sagrado del Islam), y cuando citan alguna porción, lo hacen repitiendo lo que han escuchado o leído de alguna otra persona que plantea el mismo argumento. En honor a la verdad, no pretendo que personas que se identifican con el Cristianismo conozcan el Corán cuando ni siquiera han leído por completo sus propias Escrituras Sagradas- Antiguo y Nuevo Testamento.  Si conocieran las Escrituras del Cristianismo, se percatarían de que los libros de la Biblia están plagados de expresiones violentas como esta: "¡Dichoso el que agarre tus niños y los estrelle contra las rocas!" (Salmo 137.9 RVC). ¿Acaso esto no es un acto barbárico? ¿No catalogaríamos esto como un acto de terrorismo, como un crimen contra la humanidad?

Veamos otro ejemplo.  Recientemente leía el Salmo 149 como parte de mi tiempo de oración y reflexión matutina. Me sentí muy inspirado al leer sus invitaciones a cantar, danzar y alegrarse alabando al Creador.  Me conmovió la afirmación de que "El Señor se complace en su pueblo, y bendice a los humildes con su salvación" (v. 4). Entonces, como si me hubiesen echado un balde de agua fría, me encontré con las siguientes expresiones:
"5 ¡Que se alegren sus fieles por su triunfo! ¡Que salten de alegría allí, en su lecho! 6 ¡Que exalten a Dios a voz en cuello mientras agitan en sus manos las espadas! 7 ¡Que se venguen de todas las naciones! ¡Que castiguen a todos los pueblos! 8 ¡Que sujeten a sus reyes con grilletes, y a sus jefes con cadenas de hierro! 9 ¡Que ejecuten en ellos la sentencia escrita! Esto será motivo de alegría para los fieles. ¡Aleluya!"
La visión de un grupo de personas agitando espadas mientras gritan alabanzas a Dios no es algo que inspire aliento, paz y sosiego, es algo que infunde terror. Y esa visión es parte de las Escrituras Sagradas del Cristianismo y del Judaísmo (para que quede claro: las citas que aquí he incluido no son del Corán, sino de la Biblia).

Habrá quien piense que éstos son ejemplos aislados, que difícilmente encontraremos otros textos similares.  Nada más lejos de la verdad. Basta con leer el resto de los Salmos y veremos muchas otras expresiones de violencia, rencor y deseos de venganza. Otros libros bíblicos como Jueces y Josué contienen incluso expresiones donde la divinidad manda ejecutar mujeres, niños y animales... y, a pesar de eso, los cristianos insistimos en acusar a otras religiones de fomentar la violencia y el terror...

El Señor Jesucristo menifestó su rechazo a las actitudes que nos llevan a condenar y señalar continuamente los pecados del prójimo. Sin embargo los cristianos somos especialistas mirando los males ajenos e ignorando los propios.  ¿Cómo podemos llamarmos "cristianos" y actuar tan distinto a Cristo? A esa actitud de prepotencia religiosa Jesucristo le llamó "hipocresía".

No podemos ignorar la realidad de que textos sagrados de diversas religiones, incluyendo la Biblia, contienen expresiones que reflejan entendimientos de sus respectivas épocas y culturas. Leerlos desde el fanatismo y el fundamentalismo nos puede llevar (como históricamente ha ocurrido) a justificar actos atroces que con razón motivan a muchas personas a rechazar tajantemente toda religión. Para hacer una lectura constructiva de los textos sagrados es importante considerarlos e interpretarlos desde sus respectivos contextos para poder aplicarlos en los nuestros. En el caso de la fe cristiana, no solo los textos, sino la vida misma debe entenderse y regirse desde la medida de lo que Jesucristo enseñó y practicó: el reino de Dios -la convivencia de paz, justicia, perdón, humildad, y amor solidario.

Que la paz/shalom/salam de Dios sea con toda la humanidad.

martes, 7 de agosto de 2012

Me quito el sombrero

«... con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo?» (Mateo 7.2-3 RVC)
No ha dejado de asombrarme la cantidad de “atletas de sofá” que desde ayer (6 de agosto) han estado opinando sobre lo que Javier Culson "debió" hacer para ganar la medalla de oro en lugar de la medalla de bronce en su carrera en las Olimpiadas Londres/2012. Me resulta espantoso el carácter de las personas que sólo se dedican a opinar (particularmente con críticas y juicios injustos) sobre lo que otros hacen y logran. Esa maldita tendencia a decir a otros(as) cómo deben hacer lo que deben hacer, es algo de mal gusto, particularmente cuando quienes opinan no tienen ni la preparación ni la experiencia para opinar. Desde las gradas cualquiera es “experto” en atletismo, fútbol, baloncesto, natación... Pero abajo en el campo, en la cancha, en la pista, en el ring, es donde realmente se hace el trabajo. 

El sacrificio, la dedicación, el esfuerzo de los atletas -ya sea que ganen alguna medalla, o que lleguen en último lugar- para mí es digno de admiración y respeto, particularmente cuando muchos de esos atletas no cuentan con la infraestructura de una ciudad/país que invierta en proveer las condiciones necesarias para promover las disciplinas deportivas. Cada medalla -sea oro, plata o bronce- tiene su mérito especial. De igual manera, el sólo hecho de superar los obstáculos y carencias existentes para ir a competir es algo muy digno de alabanza y encomio. Me quito el sombrero (y, sí, yo uso sombrero) ante todas aquellas personas que, en lugar de escoger la vía fácil, escogen el camino del sacrificio, el arduo trabajo, la dedicación y el esfuerzo.  De igual manera me quito el sombrero ante las personas que tienen la nobleza, el honor y la madurez para ayudar, alentar, animar y agradecer a otras en sus respectivas jornadas vocacionales.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Como vuela el tiempo

Cuando era pequeñito (sí, alguna vez lo fui) recuerdo a mis abuelos decir en diversas ocasiones: “como vuela el tiempo”.  A mi temprana edad, el tiempo parecía interminable.  Los días parecían semanas, y las semanas parecían meses.  En la medida en que fui creciendo el tiempo comenzó a acortarse.  Ya los días no parecían tan largos, y los meses parecían acelerar... en un abrir y cerrar de ojos terminé la escuela superior, hice un bachillerato, una maestría, me casé, entré en el ministerio pastoral y ahora me encuentro en proceso de completar requisitos para obtener un doctorado.  En otro abrir y cerrar de ojos cumplí quince años en la pastoral, habiendo dirigido dos congregaciones.  En otro pestañear, el llamado ministerial me trajo al otro lado del mar...  Hoy se cumple un año desde que comencé la labor pastoral en la Primera Iglesia Presbiteriana Hispana en Miami, FL.  Me percaté, como a eso de las 7:00pm, que ya había pasado un año.  Ahora comprendo lo que decían mis abuelos: “como vuela el tiempo”...

Al considerar todo lo que ha acontecido, particularmente lo que ha acontecido en el año que ha pasado, ciertamente me invade un sentido de gratitud.  Gratitud, en primer lugar, a Dios, porque no me abandona en ningún momento, ni siquiera cuando estoy tan sumergido en mis problemas o ansiedades que no puedo percibir su presencia.  Gratitud a mi esposa, por haberse embarcado conmigo en cada aventura ministerial durante los pasados 16 años.  Gratitud a mi familia inmediata y extendida, porque aún en medio de la tristeza de nuestra separación física, la unión sigue viva en nuestros corazones.  Gratitud a mi nueva familia en la fe, la congregación de la Primera Iglesia Presbiteriana Hispana en Miami, por haber respondido al llamado del Señor para caminar juntos este tramo de nuestra jornada.


De igual manera, me invade la esperanza.  Al mirar al pasado y al presente, reafirmo que Dios tiene en sus manos el futuro.  Vendrán nuevos retos y oportunidades.  En ocasiones nuestra visión limitada no alcanza para ver las dimensiones del cuadro que Dios está pintando.  No obstante, debemos confiar en que el Gran Artista del Universo culminará su obra maestra. Suya es la obra, suyo es el tiempo, aún cuando a veces me parezca que se va “volando”.