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Piensen en ello

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“Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello. Lo que ustedes aprendieron y recibieron de mí; lo que de mí vieron y oyeron, pónganlo por obra, y el Dios de paz estará con ustedes.”  (Filipenses 4:8-9, RVC) Durante los pasados años mi relación con los bienes materiales ha estado cambiando como resultado combinado de la pandemia, la muerte de mi papá, y un importante ajuste vocacional que extiende mi zona geográfica a todo el Caribe. El estilo de vida conocido como minimalismo no es una meta, es un camino, es un proceso en el que se aprende a eliminar el exceso de cosas que no son necesarias y que a la larga se convierten en estorbo para aquello que sí es importante e indispensable. Se trata de una jornada de resistencia contra la cultura del consumismo que colma todos nuestros sentidos en la

Y la gracia de Dios sobreabundaba

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Todos los que habían creído eran de un mismo sentir y de un mismo pensar. Ninguno reclamaba como suyo nada de lo que poseía, sino que todas las cosas las tenían en común. Y los apóstoles daban un testimonio poderoso de la resurrección del Señor Jesús, y la gracia de Dios sobreabundaba en todos ellos. Y no había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían terrenos o casas, los vendían, y el dinero de lo vendido lo llevaban y lo ponían en manos de los apóstoles, y éste era repartido según las necesidades de cada uno . (Hechos 4:32-35, RVC) En la década de los años 90, los los chocolates marca “Twix” eran promocionados con la frase “dos para mí, ninguno para ti.” (Puedes ver uno de los anuncios comerciales en Inglés, “Two for me, none for you” , pulsando aquí .) Recuerdo que ver estos anuncios comerciales en la televisión me hacía reir, los encontraba cómicos. Sin embargo, detrás del aspecto humorístico de la campaña publicitaria de los Twix, se encuentra todo un andamiaje

Y también a Pedro

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  (Arte digital por Vilmarie Cintrón-Olivieri.) Cuando entraron en el sepulcro, vieron que en el lado derecho estaba sentado un joven, vestido con una túnica blanca. Ellas se asustaron, pero el joven les dijo: «No se asusten. Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. No está aquí. Ha resucitado. Miren el lugar donde lo pusieron. Pero vayan ahora y digan a sus discípulos, y a Pedro, “Él va delante de ustedes a Galilea.” Allí lo verán, tal y como él les dijo.» (Marcos 16:5-7, RVC) El relato del Evangelio Según Marcos sobre la resurrección de Jesucristo difiere en extensión y detalles comparado con los relatos de los otros evangelios. La obra de Marcos se distingue por su brevedad y por enfatizar más las acciones que las palabras. Su relato sobre la resurrección es igualmente breve: temprano el Domingo, tres mujeres llevaron perfumes para ungir el cadáver de Jesús y se encontraron con un sepulcro vacío, donde un joven vestido de blanco las sorprendió con la buena notici

Para enfrentar el nuevo año

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“ En ese mismo instante Ana se presentó, y dio gracias a Dios y habló del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. ”  (Lucas 2:39 —texto completo en Lucas 2:22-40 , RVC)    Al acercarnos al final del calendario civil, observamos cómo se reanudan las tradiciones de hacer repasos y recuentos de lo ocurrido. De igual manera hemos estado ya observando los acostumbrados saludos y felicitaciones salpicados por una visión cuasi-mágica de lo que “el año nuevo traerá.”    Francamente el año que culmina ha sido difícil, muy difícil. Ha sido un año que ha planteado grandes retos, tristezas, penurias y dificultades en todas las esferas de la experiencia humana, a nivel personal y a nivel colectivo. No hay duda de que en muchas familias, al calcular el balance de vivencias, lejos de quedar huellas, lo que queda son cicatrices que representan amarguras y dolores que no quisiéramos recordar jamás. Con toda razón tantas personas esperan con ansias que el año se termine de una vez y co

¡Cómo quisiera...!

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¡Cómo quisiera que rasgaras los cielos y bajaras! ¡Que los montes se derritieran ante ti como ante un fuego abrasador que todo lo funde, como un fuego que hace hervir el agua! ¡Así tu nombre sería reconocido por tus enemigos, y las naciones temblarían en tu presencia! (Isaías 64:1-2, RVC) Gran parte de la cristiandad comienza hoy la celebración de una temporada litúrgica conocida como “Adviento”. Esta temporada —que precede a la Navidad— se caracteriza por su énfasis en la espera de aquello que deseamos que ocurra, pero aún no acontece. En los tiempos del antiguo pueblo de Israel, esta espera estaba enmarcada en el anhelo de la restauración de la ciudad de Jerusalén y retorno del pueblo exiliado. En los tiempos del pueblo cristiano la espera está enmarcada en el retorno de Cristo. Ambos casos suponen una intervención de Dios en medio de las precarias situaciones humanas. El pasaje bíblico que hoy nos inspira hace patente ese deseo intenso por una intervención divina: “¡Cómo quisiera q

Y el segundo

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Jesús le respondió: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Éste es el primero y más importante mandamiento. Y el segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.»  (Mateo 22:37-40 RVC) El domingo más cercano al 31 de octubre se conoce en muchas partes del mundo como “Domingo de la Reforma Protestante” (en conmemoración a la fecha en que el monje Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Catedral de Wittenberg, 1517). No pretendo escribir aquí sobre la historia de la reforma protestante, pero sí quiero enfatizar el concepto reforma . La Real Academia Española de la lengua, al definir el verbo “reformar”, hace mención de lo siguiente: «volver a formar; rehacer; modificar algo, por lo general con la intención de mejorarlo; reducir o restituir una orden religiosa u otro instituto a su primitiva observancia o disciplina; enmendar, corregir la cond

Los frutos que debe dar

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Imagen creada con IA. Jesús solía enseñar por medio de cuentos (llamados “parábolas”, en el argot religioso). El lugar de brindar elaboradas disertaciones teológicas llenas de lenguaje rebuscado, Jesús utilizaba cuentos con contenido que fuese familiar a su audiencia, cosa que facilitaba la interpretación y aplicación de sus enseñanzas a la luz de las experiencias cotidianas. Uno de esos cuentos conocido como “la parábola de los labradores malvados” ( Mateo 21:33-46 ), utilizó el escenario de un terreno arrendado para ilustrar las reacciones del pueblo de Israel hacia Dios y sus mensajeros. La parábola puede ser muy bien analizada en distintos planos y contextos, cosa que no haremos en esta breve reflexión. La propuesta en esta ocasión es enfocar las palabras de Jesús en su propia explicación y aplicación del cuento. Jesús dirigió estas fuertes palabras al liderato religioso de su tiempo, el cual, según el testimonio de los Evangelios, eventualmente conspiró con las autoridades imperia