martes, 14 de febrero de 2012

Musings on Valentine's Day 2012

I feel sorry for those couples who wait to celebrate once a year what can be celebrated and enjoyed every day of their life together...

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The icon of true love is not an angel with with arrows... but a cross stained in red by the blood of the One who still love us.



jueves, 2 de febrero de 2012

No quedará piedra sobre piedra


Algunos pensamientos para consideración de mis hermanas y hermanos presbiterianos

La reflexión vespertina en nuestra sesión de hoy (2 de febrero) de la Mid Councils Commission incluyó la lectura de Mateo 24.1-2, que lee como sigue:  "1 Jesús salió del templo, y ya se iba cuando sus discípulos se acercaron para mostrarle los edificios del templo.2 Él les dijo: «¿Ven todo esto? De cierto les digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra. Todo será derribado.»"

El colega que dirigió la reflexión nos invitó simplemente a meditar en silencio mientras escuchábamos la lectura.  Me sobrecogió la expresión de Jesús registrada en este pasaje: "No quedará piedra sobre piedra".  Jesús estaba hablando sobre el templo de Jerusalén, que se había convertido para el pueblo hebreo en puntal de la identidad nacional y religiosa.

La forma en que está redactado el texto me provoca la impresión de que a Jesús no le preocupaba en lo más mínimo el destino de ese magistral edificio tan celosamente venerado por la gente que se autoproclamaba como "pueblo de Dios".  No puedo evitar sentir que de igual manera, al Señor le importe poco la forma que tienen nuestras estructuras organizacionales eclesiásticas (presbiterios, sínodos, asamblea general)...  


Durante 18 meses un grupo de presbiterianos(as) representando la matrícula diversa de nuestra denominación (Presbyterian Church USA), hemos estado escuchando la iglesia en múltiples maneras (visitando todos los Sínodos de la denominación, participando de diversos eventos inclusivos, interactuando por medio de redes sociales en los medios electrónicos, llamadas telefónicas,encuestas generales, consultas en persona), hemos estado procesando lo que consistentemente diversos sectores de la iglesia plantean, hemos estado reflexionando y dialogando no solo sobre las funciones de los concilios eclesiales (anteriormente llamados "cuerpos gobernantes intermedios"), sino también sobre la naturaleza misma de lo que implica nuestra expresión como iglesia: qué significa ser "presbiteriano".  En los pasados meses hemos estado trabajando en la tarea de producir recomendaciones a nuestra denominación sobre forma(s) de organizarse para ser más efectiva en el contexto presente.  Cuando el informe final se haga público, podremos ver en detalle las recomendaciones que estaremos sometiendo ante la consideración de la próxima Asamblea General.  Algunas de estas recomendaciones, de ser aprobadas por la Asamblea y confirmadas por la mayoría de los presbiterios de nuestra denominación, involucran cambios sustanciales a la estructura(s) organizacional que durante muchísimos años hemos conocido.  Es inevitable que surjan temores. Es imposible evitar el temor al cambio(s), sin embargo, recordar el dicho de Jesús en el texto bíblico, me lleva a plantear que a Jesús no le perturbaron los cambios, aunque estos implicasen la desmantelación de la estructura existente (así fuera el templo mismo: "no quedará piedra sobre piedra").

Es importante puntualizar que, en ocasiones, para que surja algo nuevo es necesario "sacudir" lo vigente.  El templo de Jerusalén se vio destruido y como consecuencia la iglesia cristiana del Siglo primero comprendió que Dios no habitaba en edificios, sino en el pueblo mismo, en su gente.  ¿Qué será lo que finalmente ocurra dentro de las estructuras de nuestra denominación?  ¿Cuál será el cambio o los cambios adaptativos que sean eventualmente aprobados?  No lo sé, ni me atrevo a especular.  Aún así, tengo esperanza, pues la esperanza no se fundamenta en el sistema, en las estructuras organizacionales, ni en las personas que las componemos: la esperanza se fundamenta en Dios, quien ha sido, es y será el rector de los destinos.  Nuestra esperanza debe permanecer firme en el Dios que animó al pueblo antiguo con este mensaje: 18 «Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. 19 ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados» (Isaías 43.18-19).

Soli Deo Gloria.


UPDATE:  El 13 de febrero de 2012 fue aprobado el informe final.  Lo puedes descargar en formato pdf pulsando este enlace.