martes, 10 de mayo de 2011

"Sumisión gozosa al Señorío de Jesucristo" sustituye a lenguaje de "fidelidad y castidad"

Aquí el texto de la carta de la oficialidad de la Iglesia Presbiteriana (EUA):

**************************************************************************
10 de Mayo de 2011

A las congregaciones de la Iglesia Presbiteriana (EUA) 

Estimados hermanos y hermanas en Cristo:

Reciban ustedes abundancia de misericordia, paz y amor. (Judas 1:2).   

El debate sobre las normas de ordenación ha sido una lucha en la familia presbiteriana por gran parte de las últimas tres décadas. Hemos tratado de buscar esa posición en la cual cada congregación, cada persona que sea parte de la membresía, cada diácono o diaconisa, anciano o anciana, y ministro o ministra de la Palabra los Sacramentos, puedan compartir sus dones en el ministerio y a la misma vez respetar la integridad de cada congregación, membresía, diácono o diaconisa, anciano o anciana, y ministro o ministra.

Este año, la conversación se ha enfocado en la enmienda 10-A, que fue aprobada por la Asamblea General núm. 219 de la Iglesia Presbiteriana (EUA) y que fue enviada a los presbiterios para ser ratificada. Mientras esperamos las cifras oficiales, parece que 87 presbiterios, que es la mayoría requerida para su aprobación, ratificarán la 10-A durante la semana del 9 de mayo.
Si esto se convierte en oficial, el nuevo lenguaje que esboza los dones y los requisitos para el servicio ordenado dirá lo siguiente: 
    Las normas para el servicio ordenado reflejan el deseo de la iglesia de someterse gozosamente al Señorío de Jesucristo en todos los aspectos de la vida (G-1.0000). El cuerpo gobernante responsable por la ordenación y/o instalación (G-14.0240; G-14.0450) examinará  el llamado, los talentos, la preparación y la idoneidad de cada candidato/a para las responsabilidades del oficio. El examen incluirá, pero no está limitado a, una determinación de la habilidad y el compromiso del candidato o de la candidata para cumplir todos los requerimientos como son expresados en las preguntas constitucionales para la ordenación y la instalación (W-4.4003). Los cuerpos gobernantes serán guiados por la Escritura y las confesiones para la aplicación de las normas a candidatos/as individuales. 
Esta decisión comienza con una afirmación inequívoca de que el ministerio ordenado continuará estando enraizado en el deseo de cada diácono, diaconisa, anciano, anciana, ministro, o ministra de «someterse gozosamente al Señorío de Jesucristo en todos los aspectos de la vida».
 
Esa acción también tiene efectos importantes en nuestra vida en conjunto como iglesia, esto es:
  • Al seguir con nuestros principios históricos de orden eclesiástico, cada consistorio y presbiterio continuará  determinando la idoneidad de personas individuales que estén buscando la ordenación dentro de sus fronteras.
  • Una persona en una relación entre dos personas del mismo sexo puede ser considerada para ordenación como diácono, diaconisa, anciano, anciana, ministro o ministra de la Palabra y los Sacramentos.
  • Todas las otras normas de ordenación de la iglesia a nivel nacional permanecen sin cambios.
Las reacciones a este cambio abarcarán  una amplia gama. Algunas personas se regocijarán, mientras otras llorarán. Las personas que se regocijan verán este cambio como una acción, tarda en llegar, que hace que la IP(EUA) sea una iglesia inclusiva que reconoce y recibe los dones para el ministerio de todas las personas que se sienten llamadas al ministerio ordenado. Aquellas personas que lloran, considerarán que este cambio es uno que compromete la autoridad bíblica y cede ante la cultura actual. Los sentimientos de ambos lados son fuertes.

Sin embargo, como pueblo presbiteriano, creemos que la única manera de encontrar la voluntad de Dios para la iglesia es el buscarla en conjunto—adorando, orando, pensando, y sirviendo en comunidad mutua. Somos vecinos, vecinas, colegas, amistades, y familia. Más importante aún, todos/as somos hijos e hijas de Dios: hemos recibido la salvación y la enseñanza de Jesucristo y hemos sido llenados/as por el Espíritu Santo.  

Nos mantenemos firmes en la afirmación de que todos/as estamos unidos/as como iglesia a través de Jesucristo nuestro Señor. Pablo escribió en Efesios (4: 5–6) «Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos».

Es Jesucristo quien llama a las personas a los ministerios ordenados, y todas aquellas personas que son llamadas al ministerio ordenado continúan reconociendo a Jesús como Señor de todo y Cabeza de la iglesia. Es este mismo Jesucristo, quien es el fundamento de nuestra fe y de quien nos aferramos.

Sin duda alguna, habrá varias noticias y otros reportajes acerca de este cambio en los días venideros. Una serie de recursos,  que incluyen preguntas frecuentes y recursos litúrgicos, están disponibles para usted en http://oga.pcusa.org. Además, aquellas personas que deseen hacer comentarios o hacer más preguntas acerca de la 10-A, pueden comunicarse a través de ga.amendments@pcusa.org, o llamar al (888) 728-7228, ext. 8202.

Le invitamos a que se una a nosotros/as en oración:  

Dios todopoderoso, te damos gracias por una rica herencia de fiel testimonio al evangelio a través de los siglos. Te ofrecemos gratitud, no solamente por aquellas personas que nos han precedido, sino también por las personas que fueron comisionadas de la Asamblea General y por los presbiterios en la iglesia que han buscado diligentemente el discernir la mente de Cristo para la iglesia en todo tiempo y lugar, y especialmente en el tiempo presente.

Te pedimos que tu Espíritu de paz esté presente con nosotros/as en las decisiones difíciles, sobre todo en los momentos en que las relaciones son tensas y el futuro es incierto. Abre nuestros oídos y nuestros corazones para escuchar y para oír a aquellas personas con las cuales diferimos. Por encima de todo, te damos gracias por Jesucristo, nuestro Señor y Salvador resucitado, que llamó a la Iglesia a ser, y que continúa llamándonos a seguir su ejemplo de amar a nuestro prójimo y a trabajar para la reconciliación del mundo. En el nombre de Jesús oramos. Amén.
 
Your browser may not support display of this image.    Your browser may not support display of this image.
Gradye Parsons
Secretario Permanente de la Asamblea General

Cynthia Bolbach
Moderadora, Asamblea General 219a (2010)
Iglesia Presbiteriana (E.U.A.)

Landon Whitsitt
Vice Moderador, Asamblea General 219a (2010)

Linda Valentine
Directora Ejecutiva    
Concilio de Mision de la Asamblea General 

*******************************************************************************

Vídeo de orientación (en español):



 

martes, 3 de mayo de 2011

Celebrando la ¿muerte?

En plena temporada de pascua/resurrección ocurrió la noticia sobre la ejecución del tan buscado Osama Bin Laden. Bajo ninguna circunstancia condono ni aplaudo las atrocidades que esa persona y su organización terrorista haya hecho a lo largo de su vida. Sus actos contra la vida son completamente deplorables. No obstante, lo que me impactó luego de saber la noticia fue la reacción en cadena que se vio manifestada a través de las redes sociales en las cuáles muchas hermanas y hermanos cristianos publicaron expresiones de regocijo y celebración. Insisto, rechazo enérgicamente las acciones maléficas en contra de la humanidad cometida por ese o cualquier otro grupo o gobierno (llámese 'terrorista' o no). No hay manera de poder aquilatar el dolor profundo que sienten los familiares y amigos de las miles de personas afectadas/muertas por dichas actividades. Sin embargo, añadió tristeza y dolor a mi corazón la morbosidad con que muchos 'cristianos' se expresaron. Simplemente esto me dejó estupefacto.

Habrá quienes piensen que su gozo está bien fundamentado en pasajes de las Sagradas Escrituras como aquel donde se narra al pueblo hebreo cantando y bailando al celebrar la muerte de los soldados egipcios al cruce del Mar Rojo. Pudiésemos encontrar muchos pasajes bíblicos similares, incluso muchos salmos pudiesen usarse para sustentar dichas acciones. Pero... todo ello contrasta tremendamente con la actitud, enseñanza y acciones de Jesucristo, quien redefinió las relaciones entre ser humano y Dios, así como las relaciones entre ser humano y ser humano: "oyeron que les fue dicho... más yo les digo..." Para la fe cristiana, el marco de referencia siempre debe ser Jesucristo, incluso a la hora de leer e interpretar las Escritras del primer y el postrer testamento.

"Se ha cumplido la justicia", dijo el Presidente (cristiano) Obama. ¿Justicia? ¿Cuál justicia? Cuando el antiguo pueblo de Dios adoptó como una de sus reglas el llamado "ojo por ojo y diente por diente" lo hizo como una medida para asegurar que la revancha/desquite/venganza nunca fuese desproporcionalmente mayor a la ofensa originalmente cometida. Si miramos el costo humano de la guerra en que nos hemos visto sumergidos durante una década, ¿podemos decir que la "retribución" ha sido proporcional al daño cometido? ¿Cuántas personas han muerto víctimas de los viciosos ataques terroristas vis a vis a cuántas personas han muerto por nuestros ataques a naciones enteras como represalia a las acciones de un grupo extremista? ¿Cuántos de nuestros soldados, muchos de ellos muy jóvenes con toda una vida por delante, han quedado muertos o mutilados como resultado de nuestro "ojo por ojo y diente por diente"? Esto es algo que nos debería llevar a repensar si realmente estamos en la línea de Jesucristo o si nuestra fe no ha evolucionado como consecuencia de sus actitudes, enseñanzas y acciones según testificadas en los Evangelios.

Como aportación a nuestras meditaciones comparto algunas frases y citas que igualmente han sido publicadas hoy en los diferentes medios de comunicación electrónica. Mi gratitud a quienes han contribuido a plasmar en las redes sociales un llamado profético a la prudencia y la solemne reflexión:

«Lloro la pérdida de miles de vidas preciosas, pero no me regocijaré en la muerte de una, ni siquiera la del enemigo. Devolviendo odio por odio multiplica el odio, añadiendo más tinieblas a una noche que ya de por sí carece de estrellas. Las tinieblas no pueden ahuyentar las tinieblas: solamente la luz puede hacer eso. El odio no puede ahuyentar el odio: solamente el amor puede hacerlo» --Martin Luther King, Jr.

«No te alegres cuando caiga tu enemigo; que no se alegre tu corazón cuando él tropiece...» --Proverbios 24.17


«Ojo por ojo y el mundo terminará ciego» --M. Gandhi

«Si tan solo los cristianos(as) anunciaran la vida de Jesucristo con el mismo entusiasmo que anuncian la muerte de Bin Laden... Hmmm... Wishful thinking...» --JM. Capella-Pratts

Todo agresor (individual o colectivo) debiese enfrentar la justicia y responder por sus atrocidades contra la humanidad, pero esa regla debiese comenzar "por la casa". Nuestro estribillo reza "One nation under God", pero no tomamos a Dios en consideración ni seguimos sus caminos.

Quiera Dios compadecerse una vez más de este mundo e iluminar nuestras mentes para no seguir actuando con las vísceras. A fin de cuentas, la violencia sólo engendra violencia. Y las celebraciones de la muerte sólo provocarán más muerte. En algún sótano del planeta ya habrá gente planificando cómo "vengar" la muerte del líder terrorista, muchos(as) más inocentes morirán y el ciclo sangriento continuará.

Este es tiempo de reflexión, recogimiento e introspección honesta y valiente, aunque ello no resulte simpático a muchos(as)... Celebrar la muerte del monstruo no nos hace diferentes a él.  Cristianos y cristianas: ¿hemos sido realmente llamados a celebrar la muerte, particularmente cuando al hacerlo estamos glorificando la venganza, el odio y la violencia?

Por último (al menos, por ahora) les comparto el enlace a una carta abierta del «Presbyterian Peace Fellowship» en respuesta a la noticia de la muerte de Bin Laden.

En este otro enlace se incluyen excelentes recursos de parte de nuestra denominación, Presbyterian Church (USA), sobre temas relacionados a la guerra, el terrorismo, la muerte, muy apropiados para la situación presente.