jueves, 16 de julio de 2015

Bibliolatría

Esta es una homilía que prediqué en Junio de 2013, sobre acercamientos saludables y acercamientos enfermizos a la Biblia, tomando como inspiración el texto de Lucas 9.51-56 RVC.

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«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Timoteo 3.16-17) ... Así se expresa una de las cartas del Nuevo Testamento. Aunque en su contexto original se refería a las escrituras hebreas, ciertamente esta es una afirmación que hoy podemos confirmar en relación a la totalidad de la inigualable colección de documentos que conforman el Antiguo y Nuevo Testamento. Tengo la plena convicción de que el pasaje que hoy leemos cumple a cabalidad el propósito de enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia a fin de que vivamos en integridad y estemos preparados para obrar bien.

La narración es breve, concisa y precisa. Relata que Jesús está decidido a ir a Jerusalén. De camino pasaría por una aldea de Samaria. Envía delante de sí mensajeros para preparar su llegada y ellos se enfrentan al rechazo de los samaritanos. Es importante recordar que judíos y samaritanos no se llevaban bien, a pesar de estar étnicamente relacionados. Rencillas históricas de índole racial, religioso y político eran factores del rechazo entre ambos grupos. Los prejuicios eran mutuos. No debiera entonces parecernos asombroso que los samaritanos no se sintieran alagados ni entusiasmados con el paso de un rabí judío en camino hacia Jerusalén. Así que rechazan la visita de Jesús.

La reacción de dos discípulos de Jesús no se hace esperar: violencia, revancha, represalia que claramente se manifiesta en la pregunta: «Señor, ¿quieres que mandemos que caiga fuego del cielo, como hizo Elías, para que los destruya?» (9.52)... ¿Por qué habrán reaccionado de esta forma? Es interesante notar que esta no es la primera vez que Jesús ha sido rechazado. Más aún, no sería la última. ¿Por qué el rechazo en esta ocasión despierta tan visceral reacción de parte de los discípulos? Simple: porque en las otras ocasiones el rechazo ha venido de parte de sus “iguales” los judíos, pero esta vez se trata de samaritanos. Así la reacción de Juan y Jacobo manifiesta la actitud de quienes tienen la iniciativa para destruir pero no para edificar. En lugar de buscar crear puentes de entendimiento, lo que buscan es la eliminación de aquellos a quienes no consideran sus iguales, la destrucción de aquellos a quienes no consideran como su prójimo...

Jesús confronta a sus discípulos y los reprende. Ellos están distraídos del propósito de Jesús, quien les dice: «Ustedes no saben de qué espíritu son» (9.55). Los discípulos quieren que caiga fuego sobre los samaritanos, pero Jesús quiere algo distinto. Más aún, en un episodio posterior, Jesús cuenta una parábola que con cierta ironía resalta a un samaritano (10.33) como ejemplo de compasión en contraste con judíos religiosos. Y como si eso fuera poco, más adelante el Evangelio Según Lucas nos cuenta que fue un samaritano el único de diez hombres que expresó gratitud a Jesús por haber curado su enfermedad (17.16).

Ahora bien, quiero llamar nuestra atención al hecho de que la idea de hacer caer fuego del cielo no es una idea original de Jacobo y Juan. Ellos no se inventaron eso del fuego del cielo, es algo que lo conocían de las Escrituras sagradas. Ellos estaban citando un texto bíblico (2 Reyes 1.9-16) queriéndolo aplicar de manera literal a un contexto distinto del contexto original. Su manera de interpretar y aplicar las Escrituras iba a desembocar en destrucción y daño a otras personas. Su forma de acercarse a los textos bíblicos iba a tener un resultado totalmente distinto a “enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia”.   Ese es el gran peligro de acercarse a las Escrituras sagradas de manera fundamentalista y literalista. El texto bíblico, fuera de contexto, fácilmente puede convertirse en un instrumento de destrucción y no en un instrumento de bendición. Muchos siglos después, todavía hay discípulos de Jesús cuya manera de leer la Biblia y querer aplicarla es muy parecida a la manera en que Jacobo y Juan lo hicieron. No debemos pasar por alto la triste realidad de que muchas veces se citan textualmente los documentos sagrados con un espíritu incorrecto y se termina dañando y lastimando a otras personas.

Incidentalmente durante esta semana me topé con dos situaciones que ejemplifican el uso deficiente de las Escrituras, aplicándolas a la vida cotidiana, específicamente al ordenamiento familiar. En uno de estos casos, leí documentación de una organización religiosa que citando pasajes del Nuevo Testamento promueve la disparidad y la desigualdad en la relación de pareja, afirmando que el diseño “de Dios” para la pareja es “amor para la esposa” y “respeto para el esposo”. Sin embargo, sabemos que en un hogar saludable el amor y el respeto van de la mano y se manifiestan mutuamente en ambos componentes de la pareja, de lo contrario hay un desbalance en la relación y el resultado no será bienestar y felicidad.

El otro caso me resultó aún más alarmante, no sólo por lo nocivo de la interpretación bíblica, sino porque alcanzó notoriedad internacional en los medios de información. Se trata de grupos cristianos que promueven una modalidad en el matrimonio a la que le dan el nombre de «Disciplina Doméstica Cristiana». Según la descripción dada por uno de estos grupos (cito): “Un matrimonio de Disciplina Doméstica Cristiana se constituye de acuerdo a las guías establecidas en la Santa Biblia, queriendo decir que el esposo tiene autoridad sobre su esposa dentro de los límites de la Palabra de Dios, y aplica esa autoridad, de ser necesario, a través de la disciplina que incluye pero no está limitada a darle nalgadas” (www.christiandomesticdiscipline.net). De primera intención esto me pareció absurdo, como un chiste de mal gusto. Pero continué investigando y leí un libro sobre el tema{1}, donde se enseña que el esposo, por orden divino, tiene el deber y la responsabilidad de disciplinar y castigar corporalmente a la esposa, incluso con una vara... y todo eso citando textualmente pasajes bíblicos, repitiendo una y otra vez “la Biblia dice...”, “la Biblia dice...”

La reprensión de Jesús a sus discípulos Juan y Jacobo nos debe ayudar a entender cuán errados son los acercamientos literalistas y fundamentalistas contemporáneos, los cuáles rayan muchas veces en BIBLIOLATRÍA – la idolatría del texto sagrado forzado a cualquier situación pasando por alto los contextos originales así como los contextos actuales. Hoy Jesús vuelve a decir a sus discípulos: «Ustedes no saben de qué espíritu son» ...

A la luz de todo esto, vale entonces considerar ¿cómo podemos evitar caer en la BIBLIOLATRÍA? La Confesión de 1967 de la Iglesia Presbiteriana (EUA), nos brinda orientación útil sobre cómo acercarnos a las Escrituras Sagradas: PRIMERO: «La Biblia debe interpretarse a la luz de su testimonio sobre la obra de reconciliación de Dios en Cristo.» SEGUNDO: «Las Escrituras, dadas bajo la dirección del Espíritu Santo, son, a pesar de todo, las palabras de seres humanos, condicionadas por el lenguaje, formas de pensar, y estilos literarios de los lugares y épocas en que fueron escritas. Reflejan puntos de vista sobre la vida, la historia y el cosmos prevalecientes en aquel entonces. Por lo tanto, la iglesia tiene la obligación de acercarse a las Escrituras con entendimiento literario e histórico.» TERCERO: «Así como Dios ha hablado su palabra en diversas situaciones culturales, la iglesia tiene confianza de que Dios seguirá hablando mediante las Escrituras en un mundo cambiante y en todas las manifestaciones de la cultura humana.»  (Libro de Confesiones, 9.29)

Que nuestro acercamiento, lectura e interpretación de las Escrituras sagradas, sea siempre orientado por el Espíritu de Jesús: por su justicia, su amor y compasión, «porque el Hijo del Hombre no ha venido a quitarle la vida a nadie, sino a salvársela» (9.56). “¡Qué bellas son, qué bellas son, bellas palabras de vida!”

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{1} Leah Kelley, Understanding Christian Domestic Discipline.
Otros ensayos sobre el tema de interpretación bíblica: La sangre de tus enemigos y Violencia sagrada