jueves, 17 de octubre de 2013

Entre la cárcel y la espada: Reflexiones sobre la oración, resultados, y reacciones


¡Alto! Antes de seguir leyendo estos pensamientos, separa un tiempo breve y lee en tu Biblia el pasaje de Hechos 12.1-17. Luego continúa con esta lectura...

En una ocasión leí un libro en el cuál el autor hizo una afirmación bien interesante. Decía el autor que existen 5 evangelios, a saber: el Evangelio según Mateo, el Evangelio según Marcos, el Evangelio según Lucas, el Evangelio según Juan y "el Evangelio según los Santos Evangélicos". Encontré la aseveración de lo más curiosa. Explicaba el autor que este "quinto" evangelio se compone de todos los pasajes de la Biblia que nos gustan, dejando de lado o eliminando aquellos que no son de nuestro agrado, por las razones que sea. Ese quinto evangelio está lleno de los textos bíblicos que acarician el alma, pero no contiene los textos bíblicos que confrontan nuestra conciencia. El texto bíblico que comento en esta ocasión, parece pertenecer a este quinto evangelio, y dentro de un rato explicaré por qué lo digo.

Mientras tanto, quisiera hacer algunas observaciones sobre lo leído, particularmente en los versos 6-17. Allí se cuenta una narración relacionada a la liberación milagrosa que recibió el Apóstol Pedro una de las ocasiones en que fue encarcelado. La narración del Libro de los Hechos nos indica que ya la Iglesia cristiana primitiva --principalmente sus líderes--, estaba padeciendo persecución por causa de su fe en Jesús. Pedro se encontraba encarcelado y el narrador bíblico puntualiza que mientras eso ocurría, «la Iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él» (v. 5). ¡Qué reconfortante para un líder cristiano saber que su Iglesia le recuerda y le apoya en oración en medio de las dificultades! El narrador bíblico es muy cuidadoso al enfatizar la importancia de la oración cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo. Y en este pasaje bíblico, se señala esto al menos en dos ocasiones (vv. 5 y 12). Para ponerlo en palabras cortas y precisas: hay que vivir orando.

Curiosamente, cuenta la narración que Pedro recibió la visita de un ángel que lo fue a sacar milagrosamente de la cárcel pero, ¡le parecía una visión en lugar de una realidad! ¿Acaso no se estaba orando en favor de Pedro? ¿Cuántas veces a nosotros nos ocurre lo mismo? Oramos por la intervención de Dios y cuando Dios interviene nos cuesta trabajo creerlo. A veces --como se dice en mi pueblo-- tenemos en nuestras propias narices las bendiciones de Dios y no las podemos identificar. Nos parece demasiado bueno para ser cierto. Necesitamos pedir al Señor la visión y discernimiento del Espíritu Santo para ver apropiadamente e identificar su intervención en nuestra vida.

Cuando finalmente Pedro salió de la cárcel en forma milagrosa y se apareció en la casa donde precisamente estaban orando por su bienestar, la muchacha que lo atendió se alegró tanto que lo dejó afuera esperando y cuando dio la noticia a los demás ¡la tomaron por loca! (véase el v. 15). ¡Tampoco lo creían! ¡Visión y discernimiento de Dios... qué mucho lo necesitamos! Dios actúa y no lo vemos. Dios se mueve y no lo percibimos. Dios contesta las oraciones y no nos damos cuenta de cuál es su respuesta. En este punto es que planteo que el pasaje pertenece al "quinto evangelio". Generalmente atendemos con devoción y entusiasmo los versos ya comentados (vv. 6-17). ¡Dios obró en favor de Pedro y lo libertó milagrosamente! Ahora bien... usualmente pasamos por alto los versos 1-3...

... ¿Qué pasó con Jacobo? Jacobo, al igual que Pedro, era uno de los tres discípulos más cercanos de Jesús, sus amigos íntimos. Pero en esta narración, Jacobo no tuvo el mismo destino que Pedro: Pedro salió de la cárcel, pero Jacobo fue ejecutado a filo de espada (v. 2). Sabemos que la Iglesia primitiva oraba por sus líderes. ¿Salió mal la oración? ¿Dios quería más a Pedro que a Jacobo? ¿La Iglesia oraba más por Pedro que por los demás? ¿Triunfó Pedro y Jacobo no? Eso, me parece a mí, que es una de las más grandes lecciones del pasaje bíblico. La Biblia, contrario al "evangelio según los santos evangélicos", no sólo nos presenta historias y testimonios "de triunfo", según lo define nuestro sentido común... La Biblia también nos presenta las ocasiones en que las cosas salen como no quisiéramos que salieran. La Biblia también nos confronta con la realidad del dolor y las pruebas que todos -creyentes o no creyentes- tenemos que enfrentar por el solo hecho de estar vivos. Es ahí donde necesitamos madurar. La contestación que recibimos no siempre es la que queremos o creemos. Y no por eso se deja de orar. Y no por eso debemos pensar que Dios no nos ame o nos atienda. Todo tiene su tiempo bajo el Sol, decía "El Predicador". En lugar de ignorar la realidad de las pruebas, debemos buscar qué podemos aprender de ellas, sea cual sea la circunstancia... y así encontraremos triunfo aún en el dolor.

Muchas personas consideran la oración como las órdenes que Aladino daba al Genio de la lámpara. “Dios dame, dame, dame, dame... y si no me das lo que quiero, entonces no me amas, entonces no creo en ti, entonces no existes...” Jesús nos enseñó un modelo diferente. Jesús con su ejemplo nos enseñó que la oración es abrirse y amoldarse a la voluntad perfecta del Padre Celestial. No siempre lo entenderemos, pero podemos tener la garantía de «que a quienes aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8), aún aquellas que consideramos negativas. Jesús oraba diciendo «venga tu reino... sea hecha tu voluntad». ¡Quiera Dios que en nosotros pueda desarrollarse esa confianza, esa seguridad y esa sumisión al Padre Celestial!

Nos recuerda el escritor Tommy Tenney (en su libro Desde la perspectiva de Dios) que cuando oramos diciendo "venga tu reino", también eso significa "que se vaya el reino mío". Los dos reinos no pueden coexistir. En mi vida reino yo, o reina el Señor... pero no puede haber dos reyes. Enseñan Las Escrituras (y la experiencia de muchos de nosotros lo confirma) que la voluntad de Dios es «buena, agradable y perfecta». Encontraremos bendición, satisfacción y realización en la medida en que aprendamos a abrirnos a esa voluntad divina, aún cuando estemos entre la cárcel y la espada. En última instancia, lo más importante no es "donde" estar, si en todo tiempo y todo lugar aprendemos a vivir en la compañía del Señor.

viernes, 4 de octubre de 2013

Génesis, la creación, y los dinosaurios

El universo según entendido por los antiguos.
Estamos ya en la segunda década del Siglo 21, y en ocasiones me parece como si aún nos encontrásemos en la Edad Media. Tan cerca como esta misma semana (2 de octubre de 2013) se publicaba un reportaje en el cual se indica que la Junta Educativa del Estado de Texas el próximo mes tendrá ante su consideración una medida que, de ser aprobada, abriría la posibilidad de incluir conceptos creacionistas en los libros de texto de ciencias para las escuelas. Para que conste: como profesante de la fe cristiana creo y afirmo a Dios como el Creador. Los descubrimientos y conocimientos científicos, en nada afectan mi convicción de Dios como origen y como originador. Ahora bien, siendo hijo de la era científica, no tengo ningún problema en reconocer el valor de los descubrimientos y hallazgos que llevan a los expertos a entender que la tierra tiene millones de años de existencia, que a través de esos millones de años la vida en la tierra ha pasado por diversas etapas evolutivas, y que el ser humano como hoy lo conocemos es un acontecimiento relativamente reciente en comparación a la edad del planeta, y aún más, en comparación a la edad y amplitud del universo.

El viejo debate estadounidense de creación vs. evolución, o más amplio, fe vs. ciencia, es un debate que corresponde a cierto entendimiento dentro de la inmensa diversidad de la cristiandad: me refiero al cristianismo fundamentalista. Esta corriente de pensamiento teológico, muy arraigada en la cultura popular, cree, entre otras cosas, en la inerrancia bíblica. Es decir, ve la Biblia como un libro cuyo contenido ha sido textualmente revelado por Dios, de tal manera que se encuentra carente de toda limitación humana, y, por lo tanto, sus expresiones pueden ser aplicadas literalmente a la vida contemporánea sin más criterios que "la Biblia dice". Desde las perspectivas fundamentalistas, cualquier afirmación que no sea que Dios creó el mundo en seis días resulta problemática. El concepto de la inerrancia bíblica fue descartado por mi tradición cristiana -Iglesia Presbiteriana- en los Estados Unidos en 1913 (¡hace un Siglo!). Me consta que muchas otras tradiciones cristianas se han distanciado de las maneras literalistas de entender y aplicar las Escrituras Sagradas, a pesar de que, según indiqué previamente, ese concepto sigue muy arraigado en la cultura popular.

Eso entonces nos lleva a considerar algunas notas sobre el libro del Génesis, el libro que sirve de combustible a la polémica entre cristianos fundamentalistas y la academia. Este libro bíblico tiene un papel muy importante en tres de las principales religiones mundiales: Judaísmo, Cristianismo, e Islam. El libro es de autoría anónima. La idea de Moisés como autor comenzó a circular en el judaísmo durante el periodo greco-romano. No obstante las investigaciones de biblistas y eruditos nos enseñan que el Génesis fue escrito a través de varios siglos, utilizando tradiciones orales y escritas... Se estima que dichas tradiciones fueron tomando forma a partir de los tiempos de monarquía hebrea temprana (David, Salomón), y extendiéndose a los tiempos del exilio Babilonio y postexilio temprano (el regreso de los exiliados a la tierra durante tiempos de Esdras y Nehemías). Esas tradiciones orales y escritas fueron redactadas/editadas hasta formar una obra en la que podemos identificar -a grandes rasgos- las siguientessecciones:
  • Capítulos 1-11 contienen dos relatos de creación; una historia de asesinato; una épica de inundación; y una historia sobre una torre
  • Capítulos 12-36 contienen sagas sobre los patriarcas y matriarcas
  • Capítulos 37 en adelante – contienen la saga de José
Entretejidas entre esas secciones, encontraremos piezas de diverso género, entre ellas, etiologías (historias para explicar los orígenes de alguna costumbre o acontecer natural: por ejemplo, ¿Por qué las serpientes se arrastran? ¿De dónde salió el arcoiris? ¿Por qué el parto es doloroso? ¿Por qué hay que guardar el día de reposo/Sabat?)

La creación: dos relatos, una afirmación

En cuanto al tema de la creación, en Génesis encontramos no uno, sino dos relatos. El primero comienza en 1.1 y termina en 2.3. El segundo comienza en 2.4 y termina en 2.25. Si usted hace una lectura de ambos capítulos podrá percatarse de este asunto. Ambos relatos de la creación tienen enfoques diferentes, y provienen de tradiciones distintas. En el primer relato vemos que se describe la creación día por día hasta llegar al séptimo (1.1-2.3), resaltando la importancia de trabajar seis días y tener un día de reposo santificado para Dios. En el segundo relato (2.4-25) observamos que el enfoque está en el ser humano como punto culminante en la creación de Dios.

Podemos observar algunas similaridades y varias diferencias al comparar ambos relatos. Por ejemplo:
  • Época: El primero proviene de la época exílica y postexílica.  El segundo es más antiguo.
  • Materia prima: En el primero la materia prima para la creación es el agua (también símbolo de caos en culturas antiguas). Dios lleva a cabo la creación separando las aguas de todo lo demás (agua en exceso).  En el segundo la materia prima para la creación es el polvo. Dios crea un jardín/oasis en el terreno desértico (agua en escasez).
  • Orden: En el primero el orden creado es vegetación, animales, hombre/mujer.  En el segundo, el orden es distinto: hombre, vegetación (huerto/jardín), animales, mujer.
  • Tiempo: En el primero, el tiempo es contado como si fuera un himno o una expresión poética: «vino la noche y llegó la mañana» del primer/segundo/tercer... día, hasta llegar al séptimo. Con cada acto de creación se afirma que Dios «vio que era bueno»En el segundo Dios llevó a cabo la creación en un solo día (no en siete).
  •  Modo: En el primero, el gran diseño se forma por decreto de Dios: Dios dice y ocurre.  El 6to día Dios crea la humanidad (hombre-mujer) a su imagen, por el poder de su palabra. En el segundo, Dios desciende, forma al humano de la tierra, como si fuese un alfarero con sus manos, y sopla el aliento de vida.
  • Etiología:   En el primer relato, al séptimo día Dios descansó... y allí encontramos su función etiológica (explicar la importancia del Sabat -día de reposo- para el pueblo hebreo). En el segundo relato, si continuamos leyendo más allá del 2.25 encontraremos varias funciones etiológicas.
  • Afirmación: En ambos relatos el denominador común es Dios como creador.
Algunos consejos pastorales

Debemos tener cuidado de no dejarnos arrastrar por las controversias de creación vs. evolución (religión vs. ciencia): esa es una controversia propia del cristianismo fundamentalista. La Biblia es una biblioteca de fe, no es un tratado de ciencias naturales. Sus documentos se escribieron en tiempos en que no se contaba con los conocimientos que tenemos hoy, es decir, son producto de épocas pre-científicas.  Particularmente, los primeros once capítulos del Génesis no tienen intención de convertirse en una descripción periodística de los orígenes de la humanidad. Más bien son relatos teológicos que contienen enseñanzas más profundas que una mera descripción de eventos. Yo los describo como parábolas de la antigüedad. Como sabemos, las parábolas son -a grandes rasgos- cuentos o historias cuya finalidad es dar un mensaje o enseñanza particular. De esa manera, en los dos relatos de la creación el punto central es que Dios es el origen de todo lo creado. El cómo lo hizo es algo que está fuera de nuestro alcance (y, realmente no nos debería preocupar).

Muchas veces quienes profesan un entendimiento fundamentalista de las Escrituras Sagradas, consideran como "menos cristianos(as)" a quienes no compartimos esa misma idea. En distintas ocasiones me he topado con personas que cuestionan mi fe cristiana por no creer que la Biblia cayó del cielo como una obra culminada, encuadernada y lista para ser utilizada como manual de referencia para cada minucioso detalle de la complejidad humana. Hay quienes incluso ponen en duda la fidelidad a Dios de aquellos(as) que no compartimos la doctrina de la inerrancia bíblica.  Ser cristiano(a) no es asunto de idolatrar la Biblia como inerrante, ser cristiano(a) es asunto de tener fe en Cristo y vivir cada día esforzándose en seguir su ejemplo.  En la tradición reformada decimos que las Escrituras Sagradas son la máxima autoridad en materia de fe y práctica, pero eso no convierte la Biblia en un libro de texto escolar en materia de ciencias biológicas, físicas, geológicas, arqueológicas, naturales, etc.  En las Escrituras Sagradas encontramos el testimonio de individuos y comunidades que se relacionaron con ese maravilloso misterio al que denominamos «DIOS», y el impacto que la relación con Dios tuvo en sus vidas personales y colectivas.  En las Escrituras Sagradas encontramos de manera única el testimonio de la vida, la prédica y la práctica de Jesucristo, a quien reconocemos como Señor y Salvador.  Su vida misma es una afirmación del amor a Dios y el amor al prójimo como eje que debe mover todas las relaciones cotidianas.

¿Y los dinosaurios?
Descubrimientos científicos indican que se extinguieron antes de la aparición del ser humano en la tierra. Muchos de sus restos fósiles pueden ser encontrados en los museos de ciencias naturales... los podemos encontrar allí o en excavaciones en diversas partes del mundo...

Investigador excavando un esqueleto de saurópodo de 43 pies de longitud. Nigeria, 15 de septiembre de 2009.