martes, 29 de marzo de 2011

Sobre el liderazgo

«Y se admiraban de Su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas» (Marcos 1.22, Nueva Biblia de Los Hispanos).


Ni las palabrerías ni los títulos te hacen líder - el fruto de tu labor es lo que ganará el respeto y la admiración de unos(as), así como la envidia de otros(as).

sábado, 26 de marzo de 2011

MEA CULPA

(Una oración de confesión.  La escribí originalmente el 27 de noviembre de 2010, pero es apropiada para utilizarla en tiempos de devoción personal o en servicios de adoración comunitaria durante la Cuaresma y Semana Santa.)

Amado Señor Jesús,

Cuán doloroso es comprender que, de haber vivido en Belén, yo le hubiese cerrado la puerta a tu padre angustiado y a tu madre embarazada...

Cuán doloroso es comprender que yo te hubiese criticado por comer con publicanos y “pecadores”...

Cuán doloroso es comprender que yo te hubiese dado la espalda al escucharte decir “una cosa te falta, vende lo que tienes y dalo a los pobres”...

Cuán doloroso es comprender que yo hubiese sido de los primeros en fila para apedrear a la mujer sorprendida en adulterio (aunque al co-partícipe del adulterio lo hubiese pasado por alto)...

Cuán doloroso es comprender que hubiese dejado de seguirte al enterarme de que más que llenar mi estómago con panes y peces, habías venido a darme el “pan de vida”...

Cuán doloroso es comprender que yo hubiese reprendido al ciego que gritaba “¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”

Cuán doloroso es comprender que yo hubiese intentado impedir que los niños y niñas se te acercaran “para que no te molesten”.

Cuán doloroso es comprender que hubiese yo juzgado a la mujer que lavó tus pies con perfume y lágrimas y los secó con sus cabellos...

Cuán doloroso es comprender que yo te hubiese jurado lealtad, para luego jurar que no te conocía...

Cuán doloroso es comprender que, de haberte escuchado predicar, yo te hubiese acusado de blasfemia y sedición...

Cuán doloroso es comprender que, de haber estado en Jerusalén aquel Viernes, yo me hubiese quedado sin voz de tanto gritar: “¡Crucifícale!”

Cuán doloroso es comprender que, de haber estado a los pies de tu cruz, también me hubiese burlado y te hubiese dado vinagre para beber...

Cuán doloroso es comprender que yo hubiese “dado por locas” a las mujeres que dijeron que habías resucitado...

Cuán doloroso es comprender que, ante tu trono sublime, yo pudiese escucharte decir “tuve hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber, estuve desnudo y no me cubriste, estuve enfermo y en la cárcel, y no me visitaste...”

Cuán doloroso es comprender que yo hubiese cerrado las puertas de tu reino a otros, pensando que en realidad te estaba haciendo un favor...

Cuán doloroso es comprender que – como Pablo – lo que quiero hacer no hago, y lo que aborrezco, eso es lo que hago: “¡Miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte!?”

Señor Jesús: que tu gracia me perdone y tu Espíritu me corrija para que haya rectitud en mi caminar y caridad en mi actuar... que cuando me equivoque la próxima vez sea en favor de la misericordia y no en favor del juicio... que mi vida sea impulsada por un corazón más sensato, más solidario, más sensible, más compasivo, más como el tuyo...

Por tu gracia no pierdo la esperanza de ser y obrar mejor.  AMÉN.  

sábado, 19 de marzo de 2011

Una invitación a colegas pastores(as) y líderes religiosos

«Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas» (Marcos 6.34 RVR95).

Este verso proviene de la narración del evento en que Jesús alimentó milagrosamente una multitud. He escuchado múltiples sermones y clases sobre el evento, pero hay algo que leyendo recientemente la versión en Marcos llamó mi atención. Es bien conocido el hecho de que en la Biblia se utiliza mucho la metáfora del "pastor" y las "ovejas" para referirse a la relación de Dios con el pueblo y/o la relación de los líderes (políticos o religiosos) con el pueblo. El texto que particularmente aquí observamos indica que al sentir compasión por la multitud que parecía como "ovejas sin pastor", Jesús «comenzó a enseñarles muchas cosas»... 



Esto me lleva a reflexionar sobre la importante labor que los “pastores” y “pastoras” tenemos en la modernidad. El pueblo (las “ovejas”) necesita líderes (pastores/as) que le enseñen. La labor de enseñanza es fundamental en nuestro ministerio pastoral. El pueblo no necesita pastores(as) que le entretengan, sino pastores(as) que le enseñen. Nuestra principal herramienta para la enseñanza la encontramos en la predicación. ¿Estamos siendo pastores(as) responsables que cumplen rigurosamente con su labor de enseñar? ¿Qué es lo que estamos enseñando? ¿Dedicamos suficiente tiempo y recursos para preparar un “menú” de enseñanza espiritual que sea sustancial y nutritiva, o estamos alimentando a nuestras ovejas con “junk food”? ¿Somos pastores(as) compasivos(as) como Jesús? Un sentido de compasión como el de Jesús nos debiese llevar a enseñar con seriedad y mucho cuidado, y no como quien da un discurso de palabrerías y clichés por “salir del paso”.  La enseñanza de Jesús no estaba orientada a supersticiones, prejuicios y otras pamplinas, la enseñanza de Jesús estaba impregnada de la compasión, el amor, la justicia y la paz del reino de Dios proclamado y practicado en formas concretas en el tiempo presente (con repercusiones en el presente y en el futuro). Pastores(as) mediocres, hay muchos(as)... no sigamos esos modelos, sigamos el modelo de Jesús.


Soli Deo Gloria.

viernes, 18 de marzo de 2011

INSTRUCCIONES PARA AYUNAR EN CUARESMA

Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas.
Ayuna de descontento y llénate de gratitud.
Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y paciencia.
Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo.
Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida.
Ayuna de presiones y llénate de oración.
Ayuna de juzgar a otras personas y descubre a Jesús que vive en ellas.
Ayuna de tristeza y amargura y llénate de alegría en el corazón.
Ayuna de egoísmos y llénate de pasión por los demás.
Ayuna de perdón y llénate de actitudes de reconciliación.
Ayuna de palabras y llénate de silencio para escuchar a otras personas.


(Enviado por el Departamento de Programa y Misión de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba.)

miércoles, 16 de marzo de 2011

Preocuparse

Recientemente alguien en nuestra parroquia compartió la siguiente definición:


«Preocuparse» - desperdiciar el tiempo de hoy, estropeando las oportunidades del mañana con las dificultades del ayer.

Dijo Jesús en una ocasión: «Y no os afanéis por el mañana, porque el mañana se preocupa de sí mismo.  Basta a cada día su propio mal» (Mateo 6.34 BTX).

¿Qué retos se presentan en tu vida hoy?  Más que un problema, pudiese tratarse de una gran oportunidad.  Ruego a Dios que te conceda el poder discernir entre una cosa y la otra.

lunes, 14 de marzo de 2011

Una crisis en la cristiandad | A crisis in christendom

Un serio problema de muchas y muchos cristianos es que se comportan más como los fariseos que como Jesucristo.  ¿Qué tal si las cosas fuesen diferentes?

A serious problem of many Christians is that they behave more like the pharisees than they do like Jesus Christ.  What if things were different?

domingo, 13 de marzo de 2011

¿Ayunar es un privilegio?

(POR SEBASTIÁN GARCÍA scj,. publicado originalmente por ECLESALIA, 03-14-2011)
 
La Cuaresma parece ser un tiempo para incrementar nuestra oración personal, favorable para examinar, confesar nuestros pecados y tener una linda reconciliación con el Padre. La Iglesia nos enseña que una de las mejores maneras de vivir este tiempo de cuaresma en su dimensión más profunda es hacer ayuno. 
Pero creo que en este mundo ayunar es un privilegio. No un privilegio para algunas personas que tienen un alma muy fuerte como para no tomar una de las grandes comidas. Ese no es el asunto.
La cuestión es esta: solamente quien no pasa hambre, puede hacer ayuno. Las demás personas en el mundo que tienen hambre no pueden ayunar. Sólo ayunan todos aquellos que tienen en sus mesas el pan cotidiano. 
He visto en India los diferentes rostros del hambre. Los vi en Argentina también. Son similares a los de Brasil, Paraguay, México o Costa de Marfil. Lo que sucede es que el hambre tiene un rostro similar en todo el mundo. Nosotros podemos darnos cuenta muy rápidamente. Porque nosotros, -yo escribiendo y ustedes leyendo-, no tenemos hambre. Mucha gente en este bendito mundo pasa hambre. Mucha más de la que podemos imaginar. Y ellos, en su hambre habitual, no pueden ayunar. Porque no lo pueden elegir. Para ellos, el hambre es el pan cotidiano; todos los días están haciendo ayuno. 
Pero nosotros podemos ayunar. Porque no tenemos hambre. Y este puede ser el significado secreto de nuestras privaciones de cuaresma: no tomar algunos alimentos en las comidas, ofreciendo este pequeño sacrificio por esta pobre gente. Nosotros podemos ayunar. Ellos no. Entonces podemos hacer ayuno por ellos. 
¿Pero como es esto posible? ¿Cómo pueden algunas personas hacer ayuno en este mundo con hambre? ¿Este ayuno no podría ser hasta un insulto para el hambre de estas personas? Ciertamente, Dios, el Dios Vivo y Verdadero no necesita de nuestros sacrificios. Nuestro ayuno no va a incrementar su gloria eterna. Y más ayuno en nuestras vidas no nos va a poner más cerca de Dios. Hacer ayuno es para nosotros como un aprendizaje. ¿Ayunar nos ayuda a disciplinar nuestros cuerpos? Alguno puede pensar que sí. A mí me suena a desfasado.
La secreta razón de este tipo de privación no es el esfuerzo personal de conquistar nuestra voluntad salvaje, sino acercarnos a toda esa gente que en este momento están sintiendo el hambre en sus entrañas. No porque tenemos una voluntad de hierro y una sed de volvernos perfectos a nosotros mismos, podemos hacer nuestro ayuno. No porque nuestro Dios, el Padre de nuestro hermano mayor Jesús, necesite de nuestro sacrificio y privaciones. Podemos ayunar, ofreciendo nuestro ayuno por la gente hambrienta a lo largo de todo el mundo, que no puede ayunar. Este es el primer paso, El segundo podría ser invitarlos a nuestra mesa. Dice Dios por el profeta: “el ayuno que yo quiero es compartir el pan con el hambriento” (Is. 58.7).

viernes, 11 de marzo de 2011

Signs of Living (and Dying) Churches

(Cited on Facebook by Pastor Manny Santiago, as published by Pilgrim United Church of Christ, Port Charlotte, FL)

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Living churches always have a parking problem; dying churches don’t.

Living churches are constantly changing their methods; dying churches don’t have to.

Living churches have lots of noisy kids; dying churches are quiet.

Living churches’ expenses always exceed their income; dying churches take in more than they ever dream of spending.

Living churches are constantly improving and planning for the future; dying churches worship the past.

Living churches grow so fast you forget people’s names; dying churches you’ve known everyone’s names for years.

Living churches move forward and out in faith; dying churches operate totally by sight.

Living churches support community work heavily; dying churches keep it all at home.

Living churches are filled with healthy pledgers; dying churches are filled with tippers.

Living churches dream great dreams of beloved community; dying churches relive nightmares.

Living churches have the fresh wind of love blowing; dying churches are stale with bickering.

Living churches don’t have can’t in their vocabulary; dying churches have nothing but.

Living churches EVANGELIZE, dying churches fossilize.

viernes, 4 de marzo de 2011

Reconciliación es... // Reconciliation is...

Recientemente escuché una definición de "reconciliación" que cautivó mi atención y la comparto con ustedes:

«Reconciliación es cuando dejo de ver lo que yo quiero y empiezo a ver lo que conviene a todos(as)» - Anc. Zulma Corchado

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Recently I heard the following definition of "reconciliation":

«Reconciliation is when I stop to see what I want and start to see what is convenient for all»  - Elder Zulma Corchado