sábado, 19 de marzo de 2011

Una invitación a colegas pastores(as) y líderes religiosos

«Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas» (Marcos 6.34 RVR95).

Este verso proviene de la narración del evento en que Jesús alimentó milagrosamente una multitud. He escuchado múltiples sermones y clases sobre el evento, pero hay algo que leyendo recientemente la versión en Marcos llamó mi atención. Es bien conocido el hecho de que en la Biblia se utiliza mucho la metáfora del "pastor" y las "ovejas" para referirse a la relación de Dios con el pueblo y/o la relación de los líderes (políticos o religiosos) con el pueblo. El texto que particularmente aquí observamos indica que al sentir compasión por la multitud que parecía como "ovejas sin pastor", Jesús «comenzó a enseñarles muchas cosas»... 



Esto me lleva a reflexionar sobre la importante labor que los “pastores” y “pastoras” tenemos en la modernidad. El pueblo (las “ovejas”) necesita líderes (pastores/as) que le enseñen. La labor de enseñanza es fundamental en nuestro ministerio pastoral. El pueblo no necesita pastores(as) que le entretengan, sino pastores(as) que le enseñen. Nuestra principal herramienta para la enseñanza la encontramos en la predicación. ¿Estamos siendo pastores(as) responsables que cumplen rigurosamente con su labor de enseñar? ¿Qué es lo que estamos enseñando? ¿Dedicamos suficiente tiempo y recursos para preparar un “menú” de enseñanza espiritual que sea sustancial y nutritiva, o estamos alimentando a nuestras ovejas con “junk food”? ¿Somos pastores(as) compasivos(as) como Jesús? Un sentido de compasión como el de Jesús nos debiese llevar a enseñar con seriedad y mucho cuidado, y no como quien da un discurso de palabrerías y clichés por “salir del paso”.  La enseñanza de Jesús no estaba orientada a supersticiones, prejuicios y otras pamplinas, la enseñanza de Jesús estaba impregnada de la compasión, el amor, la justicia y la paz del reino de Dios proclamado y practicado en formas concretas en el tiempo presente (con repercusiones en el presente y en el futuro). Pastores(as) mediocres, hay muchos(as)... no sigamos esos modelos, sigamos el modelo de Jesús.


Soli Deo Gloria.

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