sábado, 15 de octubre de 2011

El Jesús no predicado

Por Rvdo. Obed Juan Vizcaíno Nájera
Iglesia Presbiteriana Reformada. Maracaibo- Venezuela.

Camina Jesús, por  caminos polvorientos,
Por  calles oscuras de  pueblos y ciudades.
Busca lo que se había perdido. su rostro está cansado, su cuerpo sudoroso ,los pies empolvados.
Camina buscando entre las ruinas, a aquellos que la religión ha desechado, olvidados por los reyes y gobernantes.
Hombre extraño que hace amistad con los sin casta.
Habla con los que saquean al pueblo, cobrando impuesto para Roma, arrebatando la cosecha,
El pan de la boca de la gente.
Come con los pecadores, es amigo de prostitutas, duerme en sus casas.
Predica a quienes se les ha prohibido la entrada al gran templo sagrado, monumento ancestral  y grandioso hecho con grandes piedras.
Habla con extranjeros y extranjeras, perros infieles que comen las migajas de las mesas de verdaderos herederos.
Por ahí anda, sanando  a la servidumbre de los  romanos, anda con mujeres, habla con ellas, 
Se deja tocar por gente de dudosa reputación, que acarician sus cabellos y besan sus pies, desperdicia el valor de las riquezas, del poder, 
Dice que los pobres siempre estarán con nosotros, les llama bienaventurados, y les regala el Reino.
Convive con leprosos, predica a ciegos que arrastran pecados ancestrales,
¿Pecarían ellos o sus padres?
Camina entre las calles oscuras, busca a quien consolar, a quien sanar,  ovejas perdidas de Israel, pastoreadas por falsos  profetas, maestros hipócritas que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello.
Predica una religión extraña, que vendamos lo que tenemos y  lo entreguemos a quienes no lo han trabajado.
Ama a la chusma y dice ser Rey.
¿Para que sirve un Rey así?
Señor de miserables, de pescadores, campesinos  y obreros
Va por los caminos poniendo como ejemplo  a samaritanos y prostitutas, proclamando un Evangelio imposible.
Va derribando mesas y barreras, rompe los velos que separan los lugares santos,  de aquellos  espacios contaminados  por donde andan los olvidados, los impuros y pecadores.
Anda Jesús, todavía despreciando a los Herodes,
convive con quienes sufren hambre de todos los días, la ausencia de amor de quienes dicen ser profetas, sacerdotes y maestros.
Va invitándoles a su fiesta, celebración de liberación.
Por ahí camina Cristo, teniendo compasión por quien sufre, por los pobres.
A todos y a todas les dice:
-“Venid a mí,
Les haré descansar”-.

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