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Una oración para el Día Internacional de la Paz

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Dios amoroso, tus hijas e hijos anhelamos el día en que tu shalom sea la cultura que predomine. Ansiamos el día    cuando convirtamos espadas en arados;    cuando nuestros gobiernos produzcan más cultivos que armamentos;    cuando construyamos más escuelas que prisiones. Dios paciente, tus hijas e hijos anhelamos el día en que tu shalom sea la cultura que predomine. Ansiamos el día cuando tu pueblo pueda adorarte libremente sin la amenaza de terror o daño sobre nosotros, sobre los lugares de oración, o sobre los textos sagrados;    cuando respetemos la humanidad de cada cual;    cuando tratemos unos a otros con equidad y justicia. Dios libertador, tus hijas e hijos anhelamos el día en que tu shalom sea la cultura que predomine. Ansiamos el día    cuando los injustamente detenidos sean liberados;    cuando no haya más tortura;    cuando comprendamos lo que significa “Nadie es libre hasta que...

El privilegio de hablar

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(Una reflexión inspirada en Santiago 3:1-12 ) Tengo una tristeza acumulada a través de los años, pero que se me ha agudizado en tiempos recientes. Tiene que ver con la manera tan destructiva en que muchos cristianos(as) hacen uso de su capacidad de hablar... Poder hablar es un privilegio. Tener voz es un don que solemos dar por sentado y no apreciamos. Pensemos en tantas personas que tienen que aprender lenguajes en señas pues, por diversas causas y circunstancias, perdieron la voz o simplemente nacieron sin ella. En tiempos de Jesús la mayoría de la gente no sabía ni leer ni escribir: su único medio de comunicación era el habla - perder el habla era una tragedia de mayores proporciones. Nuevamente, tener voz es un privilegio. Desafortunadamente en mis dos décadas de ministerio pastoral he observado que el factor más común en los males de las congregaciones es precisamente el mal uso del habla, o como Santiago le llama: la lengua. La carta que lleva el nombre de Santiago fue es...

Cuando digo "Soy cristiano"

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Cuando digo “Soy cristiano” no estoy gritando que he sido salvado; estoy susurrando que a veces me siento perdido es por eso que escogí este camino. Cuando digo “Soy cristiano” no hablo con orgullo humano; estoy confesando que tropiezo y necesito ser, por Cristo, guiado. Cuando digo “Soy cristiano” no estoy tratando de ser fuerte; estoy confesando que soy débil y rezo por fuerzas para seguir adelante. Cuando digo “Soy cristiano” no estoy jactándome del éxito; estoy admitiendo que he fallado y que mi deuda pagar no puedo. Cuando digo “Soy cristiano” no pienso que lo se todo; sino que reconozco mis confusiones pidiendo con humildad ser enseñado. Cuando digo “Soy cristiano” no reclamo ser perfecto; mis flaquezas son evidentes pero Dios cree que valgo la pena. Cuando digo “Soy cristiano” todavía siento el aguijón del dolor; tengo mi cuota de dolores en el corazón, por eso clamo al Nombre del Señor. Cuando digo “Soy ...

Manera de pensar = manera de vivir

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“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.” (Romanos 12.2 DHH) Hoy (20 de junio) se conmemora el Día Mundial de Las Personas Refugiadas , una iniciativa impulsada por Las Naciones Unidas y acogida por múltiples organizaciones alrededor del mundo, entre ellas, nuestra Iglesia Presbiteriana (EUA) a través de su Programa Presbiteriano de Asistencia en Desastres . Un día como hoy, además de invitar a los ciudadanos a urgir a sus líderes gubernamentales a comprometerse con la solidaridad hacia la humanidad desplazada por las guerras y la miseria, las comunidades son invitadas a dar a conocer sus esfuerzos en extender ayuda en sus contextos locales. Las iglesias, en particular, son invitadas a compartir sobre sus ministerios y servicios para con las personas que buscan refugio. La congr...

La tristeza de un fruto malogrado

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No sé ni cómo empezar a escribir estas líneas. Al momento de escribir me encuentro triste, muy triste. Y aunque me veo tentado a no expresar nada ni reaccionar, dejar "que las aguas bajen a su nivel", la conciencia no me permite hacerlo. Esto es algo que debo compartir y, al hacerlo, tengo la esperanza de que sirva de llamado a despertar algunas conciencias dormidas y reanimar algunos corazones desanimados. Ya he escrito antes sobre este tema. Pero nunca está de más repasar, y reconsiderar. En días recientes he enfrentado un par de episodios frustrantes. Son propios de la vida pastoral, es decir, algo a lo que las pastoras y pastores debiésemos estar acostumbrados y no sentirnos "tan" afectados por ello. Pero no puedo evitar el sentimiento de tristeza. Cuando pasas años sembrando un mensaje de amor, perdón, reconciliación, compasión, y de repente te tropiezas con un corazón endurecido, al que no le importa el amor, perdón, reconciliación y compasión. Cuando co...

Algunos pensamientos sobre la predicación y el cuidado pastoral

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Hace algún tiempo una querida amiga me preguntó  “¿Qué es para ti la predicación y su rol en el cuidado pastoral”  -- excelente pregunta que me llevó a pensar y reflexionar cuidadosamente. Cuando hacemos algo durante mucho tiempo (entiéndase "años") podemos caer en la trampa de hacer las cosas de forma mecánica.  De esa trampa, los predicadores y predicadoras nos debemos cuidar. Por eso me parece oportuno reflexionar de tiempo en tiempo en asuntos relacionados a la vocación. En ese interés, comparto aquí mi respuesta a la pregunta. Para mí la predicación es el punto de encuentro fundamenta l en el cuidado pastoral: pastor y rebaño unidos en tiempo y espacio.  La predicación se da primordialmente en el contexto del culto de adoración a Dios cada domingo.  Este es el momento en que más personas de la congregación se reúnen, por lo cual ofrece la oportunidad de tener lo que en el campo de las comunicaciones tradicionalmente se conoce como “audiencia cautiv...

Un consejo para futuros predicadores y predicadoras

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Querida o querido amigo predicador: La preparación para un sermón, entre otros factores, requiere cultivar y practicar la disciplina de la lectura. Leer el texto bíblico (leerlo, y releerlo en múltiples ocasiones) Leer la academia (los recursos escritos por exégetas y comentaristas) Leer la congregación (en qué estado se encuentra tu gente, sus alegrías y penas) Leer la comunidad (la ciudad, el campo, el barrio donde se encuentra ubicada la congregación) Leer la sociedad en general (qué está ocurriendo a nivel nacional e internacional) Y aquí solo me refiero al ejercicio de la lectura, sin incluir el proceso de diseño y escritura del sermón. Todo eso se traduce en largas horas de trabajo que muchas veces pasan desapercibidas por la audiencia que sólo ve los 20 o 30 minutos de "entrega" del sermón. Una feligrés me dijo en una ocasión: "Pastor, es que usted predica tan fácil..." Ella no tenía conciencia del trabajo y las noches sin sueño que todo esto cue...