Consejos simples para iniciar la práctica de la oración
Hay diversas tradiciones y costumbres relacionadas con la oración cristiana. Pueden variar según la iglesia o denominación particular (i.e., católica, protestante, ortodoxa, etc.). Los rezos y oraciones colectivas suelen seguir ciertas fórmulas aprendidas que facilitan compartirlas con otras personas. De todas, la más conocida y compartida es la oración del Padre Nuestro.
Rezar y orar en privado es algo distinto. Es un ejercicio personal. En mi opinión y experiencia no requiere fórmulas ni frases aprendidas. Simplemente decir lo que siento como lo siento, sin filtros ni tapujos: lo que me alegra y lo que me fastidia, tal como se lo cuento a mi amigo más cercano. No tiene que ser en voz alta ni con los ojos cerrados, puede ser en la mente y los pensamientos. Me ayuda identificar un momento y lugar en el cual no tenga otras distracciones. Me ayuda también pensar brevemente en aquellas cosas o razones por las que siento gratitud, e igualmente plantear aquellas cosas que me incomodan, me duelen o me asustan. No hay un orden en particular, ni un tiempo mínimo o máximo. Lo más importante es la autenticidad y saber que, aun cuando no sienta “algo especial”, el mero hecho que querer orar/rezar es evidencia del Espíritu divino obrando en mi ser.
Para comenzar, una buena práctica es tomar un par de minutos al iniciar el día para pedir la ayuda de Dios ante los desafíos que el día pueda traer, y un par de minutos antes de dormir para expresar lo que siento sobre el día que culmina. Toma tiempo formar el hábito, lo importante es comenzar, y como indiqué previamente, que la oración sea auténtica.
Orar/rezar es tan sencillo como eso. ¿Qué tal si comienzas hoy?
Soli Deo Gloria.
Rev. José Manuel Capella-Pratts
*Foto por Polina Tankilevitch
Comentarios
Publicar un comentario