jueves, 7 de marzo de 2019

Cadenas de injusticia

Al momento de escribir estas líneas aún es el Miércoles de Cenizas (6 marzo 2019). Hoy fue un día de esos que llamamos "largos". Dediqué muchas horas desde la madrugada a la preparación de la liturgia y el sermón para el Servicio de Inicio de Cuaresma. Invertí mucho tiempo en lecturas y estudio del pasaje bíblico sobre el cuál iba a predicar, Isaías 58.1-12. El sermón se puede escuchar (aquí).

El Servicio transcurrió bien. Usualmente no es un evento muy concurrido, pero los participantes disfrutamos siempre de este espacio y tiempo de solemne reflexión sobre la concordancia que debe haber entre los símbolos/rituales y la práctica de la compasión en la vida cotidiana.

Poco antes de comenzar la liturgia, un querido hermano me recomendó ver la serie «The Story of Us» (La historia de nosotros), con Morgan Freeman, producida por National Geographic Channel y disponible en varios medios como Netflix, Vudu, YouTube, Amazon Prime y Google Play. Al llegar a mi hogar, la busqué y vi el primer episodio, con el tema "The March of Freedom" (la marcha por la libertad). En dicho episodio, el Sr. Freeman hace un recorrido por diversas partes del mundo, entrevistando a gente que ha pasado por situaciones de privación de la libertad como los campos de concentración, esclavitud contemporánea, confinamiento solitario, y privación de la libre expresión, así como la prisión de tabúes sociales. En varios momentos sentí que se me hacía pesado respirar, al contemplar la realidad de tantas injusticias que ocurren constantemente, mientras que en nuestro día a día del "primer mundo"  no nos enteramos.

No tengo interés de escribir aquí una reseña detallada el episodio, francamente les recomiendo que vean la serie completa si tienen la oportunidad y el acceso. No obstante, luego de haber observado los testimonios de las personas entrevistadas por el Sr. Freeman, las palabras de los versos 5 y 6 de Isaías 58, cobraron un significado aún más profundo que el que había encontrado durante todas las horas de estudio y análisis previo:
«5 ¿Creen que el ayuno que me agrada consiste en afligirse, en agachar la cabeza como un junco y en acostarse con ásperas ropas sobre la ceniza? ¿Eso es lo que ustedes llaman “ayuno”, y “día agradable al Señor”? 6 Pues no lo es. El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía...»
Y me pregunto, qué podremos hacer para «romper las cadenas de la injusticia». Las respuestas a la pregunta pueden ser muy diversas y complicadas. No hay soluciones fáciles ni instantáneas. Pero lo importante es intentar y esforzarse cada día, para aliviar de alguna manera el dolor ajeno. Dijo Abraham Lincoln lo siguiente: "Those who deny freedom to others, deserve it not for themselves" ("Los que niegan la libertad a los demás, no la merecen para sí mismos").  Quizás físicamente no seamos partícipes de sistemas carcelarios injustos, ni de campos de concentración, ni de prisiones de labor forzada, pero muchas veces nuestras actitudes hacia el prójimo --particularmente hacia el prójimo de diferente etnia, clase, religión, género u orientación sexual-- se convierten en bloques del edificio social que priva a otras personas de la libertad de alcanzar todo el potencial de su dignidad como seres humanos. No vivamos en indiferencia. Busquemos cultivar la empatía y la solidaridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario