viernes, 21 de septiembre de 2012

Día internacional de la paz (2012)


«Él [Señor] juzgará entre las naciones, y dictará sentencia a muchos pueblos. Y ellos convertirán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces. Ninguna nación levantará la espada contra otra nación, ni se entrenarán más para hacer la guerra.» (Isaías 2.4)

Hoy, 21 de septiembre, se celebra el “Día internacional de la paz”.  ¿Lo sabían?  Es posible que algunas personas lo supiesen, pero me atrevo a asegurar que la mayoría de la gente ni se ha enterado de qué es eso...

En los principales medios de prensa no veremos noticias ni artículos sobre la búsqueda de la paz.  Todo lo contrario, como en cualquier otro día, los titulares están llenos de violencia, provocaciones, guerras, muertes, insultos, trampas, conspiraciones... la lista es tan larga que no vale la pena continuarla.

Aquí les comparto una oración para este día:

“Dios de la esperanza y la paz, Dios de la vida y el amor,
viniste al mundo
no con gritos de guerra
sino con el llanto de un recién nacido;
ven a las vidas de tus hijas e hijos en todo el mundo
para que este día pueda ser un día de paz.
Que tus criaturas estén abiertas
a la morada de tu Santo Espíritu
para que nos convirtamos
de la violencia a tu paz.
Y así, transformados, podamos convertir
nuestras armas de destrucción
en instrumentos de producción y salud,
para que todas tus hijas e hijos
conozcan la justicia, la plenitud y el bienestar.
Oramos en el nombre de Aquel recién nacido,
Cristo Jesús, el Príncipe de Paz.
Amén.”


{Oración original en inglés por el Rev. W. Mark Koenig (2011-08-06), traducida y adaptada.}

Ante tanta proliferación de violencia institucionalizada, en altos niveles gubernamentales e internacionales, no es difícil que nos invada un sentimiento de impotencia.  Es lógico preguntar “¿qué puedo hacer yo, una persona/ciudadano “común” en medio de todo eso?”  Quizás no tengamos la influencia de un diplomático para interceder en un conflicto internacional, pero podemos comenzar con influenciar nuestro entorno.  ¿Qué tal si tomamos prestamos mucha atención a las cosas más simples? ¿Qué tal si aprendemos a decir “por favor”, “gracias”, “tenga la bondad”?  ¿Qué tal si mostramos cortesía en nuestras comunicaciones electrónicas?  ¿Qué tal si en lugar de compartir el último chisme que escuchamos le ponemos un alto? ¿Qué tal si paramos la costumbre de estar criticando todo lo que hacen los demás y practicamos los valores de la cooperación y la ayuda? … De ahí nos podemos mover a cosas más complejas, pero que de alguna manera están a nuestro alcance... ¿Qué tal si en lugar de gritar, conversamos? ¿Qué tal si suspendemos nuestros discursos que avalan la venganza y la represalia? ¿Qué tal si ponemos freno a la violencia doméstica?  ¿Qué tal si resistimos la tentación del acoso hacia los más débiles (bullying)?  

Muchas acciones ordinarias pueden lograr efectos extraordinarios. La peor decisión es no hacer nada.  «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5.9).  Entrenémonos para la paz y no para la violencia.

Recursos:
Enlace a la página principal de Las Naciones Unidas

Florida Coalition Against Domestic Violence
Stopbullying.gov

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