martes, 3 de enero de 2012

Why stay in the PC(USA)? / ¿Por qué permanezco en la IP(EUA)?

(Spanish version bellow / Versión en Español al fondo)

I love this Christian denomination known as the Presbyterian Church (USA). I haven't always agreed with its decisions and/or actions, but I don't leave my family when we have disagreements. We are still family, even when we have different points of view.

For many years we have been immersed in a debate about the ordination of homosexual members. Even when the current Book of Order removes from ordination standards the specific language about sexuality, we are still debating a one-size-fits-all solution to the issue. Ordination is much more than issues of sexuality. It's about gifts, abilities, “strong faith, dedicated discipleship and love of Jesus Christ as Savior and Lord” (G-2.0104a). Ordination is not about adopting left/right worldviews, it is about learning by Jesus' example and following it. Ordination is about joyful submission “to the Lordship of Jesus Christ in all aspects of life” (G-2.0104b), yet we have tied ordination to sexual orientation as the main aspect of life over others.

I'm deeply saddened by our practice of labeling everyone as liberal or conservative and the subsequent demonization of those in one side or another. I feel hurt when someone puts into question my fidelity to the Scriptures because I don't embrace his/her understanding of what “biblical authority” is. My heart breaks every time someone tells me that in order to be faithful to Christ I have to leave the PC(USA). In this denomination I learned about God's amazing grace. In this denomination I learned the humbling power of God's love, a love that is deeper than my vices and more excellent than my virtues. In this denomination I learned to study the Bible to find in its pages the living Word of God, Jesus Christ. In this denomination I learned to rely on the Holy Spirit who constantly renews and transforms my life. In this denomination I learned that the heart and the brain are not enemies, but partners. In this denomination I learned that compassion is not a “feeling”, but concrete acts of love. In this denomination I learned that whatever I do, in word or deed, is for the sole glory of God, and not for my satisfaction or amusement. Nothing in our confessional heritage, as gathered in the Book of Confessions, nor in the current or former Book of Order changes what I have learned in this denomination, but affirms it.

I respect the points of views of those who are leaving. I respect their right to choose whether to stay or not. I'd rather they 
stay. «The eye can never say to the hand “I don't need you”. The head can't say to the feet “I don't need you”» (1 Cor 12.21 NLT). I believe that we are better together. I am convinced that what we have in common is more valuable than the issues that divide us. We still have a mission to do, as expressed in “The great ends of the Church” (F-1.0304):
«the proclamation of the gospel for the salvation of humankind;the shelter, nurture, and spiritual fellowship of the children of God;the maintenance of divine worship;the preservation of the truth;the promotion of social righteousness; andthe exhibition of the Kingdom of Heaven to the world.»
So help us God.


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¿Por qué permanezco en la IP(EUA)?
Por José Manuel Capella-Pratts
Presbítero Docente

Amo esta denominación cristiana conocida como la Iglesia Presbiteriana (EUA). No siempre he estado de acuerdo con sus decisiones y/o determinaciones, pero yo no dejo mi familia cuando tenemos desacuerdos. Seguimos siendo familia, aún cuando tengamos puntos de vista distintos.

Por muchos años hemos estado inmersos en un debate sobre la ordenación de miembros homosexuales. Aún cuando el Libro de Orden actual removió de los estándares de ordenación el lenguaje específico sobre la sexualidad, todavía seguimos debatiendo una solución uniforme. La ordenación es mucho más que asuntos sobre la sexualidad. Es sobre dones, habilidades, «fe sólida, discipulado dedicado y amor por Jesucristo como Señor y Salvador » (G-2.0104a). La ordenación no se trata de la adopción de visiones de derecha o izquierda, sino de aprender el ejemplo de Jesús y seguirlo. La ordenación se trata de la sumisión gozosa al Señorío de Cristo Jesús en todos los aspectos de la vida (G-2.0104b), sin embargo hemos anejado la ordenación a la orientación sexual como principal por encima de otros aspectos de la vida.

Estoy profundamente triste por nuestras prácticas de etiquetar a toda persona como “liberal” o “conservadora” y la consiguiente demonización de uno y otro lado. Me siento herido cuando alguien cuestiona mi fidelidad a Las Escrituras porque yo no abrazo su misma forma de entender la “autoridad bíblica”. Mi corazón se quebranta cada vez que alguien me dice que para ser fiel a Cristo tengo que dejar la Iglesia Presbiteriana (EUA). En esta denominación aprendí sobre la asombrosa gracia de Dios. En esta denominación aprendí del poderoso amor de Dios, un amor que es más profundo que mis vicios y más excelente que mis virtudes. En esta denominación aprendí a estudiar la Biblia y encontrar en sus páginas La Palabra Viva de Dios: Jesucristo. En esta denominación aprendí a depender del Espíritu Santo que constantemente renueva y transforma mi vida. En esta denominación aprendí que el corazón y el cerebro no son enemigos, sino compañeros. En esta denominación aprendí que la compasión no es un sentimiento, sino actos de amor concretos. En esta denominación aprendí que todo lo que yo haga, sea de palabra o de hecho, es para la sola gloria de Dios, y no para mi satisfacción o entretenimiento. Nada en nuestra herencia confesional ni en el Libro de Orden, previo o actual, cambia lo que he aprendido en esta denominación, sino que lo afirma.

Respeto los puntos de vista de quienes se van de la Iglesia Presbiteriana (EUA). Respeto su derecho a escoger quedarse o irse. Preferiría que se queden. «El ojo no puede decirle a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza puede decirles a los pies: “No los necesito.”» (1 Corintios 12.21). Creo que juntos somos mejores. Estoy convencido de que lo que tenemos en común es más valioso que nuestras discrepancias. Aún tenemos una misión que hacer, según expresada en “Los grandes fines de la Iglesia” (F-1.0304):

«la proclamación del evangelio para la salvación de la humanidad;
el amparo, la educación, y la confraternidad espiritual de las criaturas de Dios;
el mantenimiento de la adoración divina;
la preservación de la verdad;
la promoción de la justicia social; y
la manifestación del reino de los cielos al mundo.»

Así nos ayude Dios.

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