martes, 25 de noviembre de 2014

Y nadie se la va a quitar

Martha and Mary by He Qi Chin
«Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía.» Lucas 10.39

Cuenta el Evangelio Según Lucas (10.38-41) un episodio en el ministerio de Jesús en el cual se involucran dos mujeres, Marta y su hermana María.  Indica el texto que Marta hospedó a Jesús en su casa y se quejó con Jesús de que su hermana María la estaba dejando sola con todo el trabajo doméstico. Para la cristiandad esta es una historia conocida, enseñada desde la escuela bíblica dominical a la niñez y proclamada en múltiples sermones y conferencias.  Casi siempre el enfoque de las interpretaciones y aplicaciones que se dan a este pasaje implica el contraponer el exceso de trabajo vs. tomar tiempo para cultivar la espiritualidad.  Usualmente se tiende a pasar por alto un hecho de suma importancia: ambas son mujeres...

La narración indica que Jesús pronunció una felicitación: «María ha escogido la mejor parte, y nadie se la va a quitar» (v. 42). Esto tiene grandes implicaciones.  En medio de la sociedad patriarcal de la cultura mediterránea del Primer Siglo E.C., Jesús elogia a una mujer por asumir un rol que estaba reservado para los hombres. Jesús no trata a María como inferior, la ve como discípula y afirma su acceso al mismo derecho de los hombres.

Esta narración bíblica cobra singular pertinencia al observar el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre).  Las Naciones Unidas nos recuerdan que, en pleno Siglo 21,
1 de cada 3 mujeres ha soportado violencia física o sexual, principalmente por un compañero sentimental; cerca de 120 millones de niñas han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas; y 133 millones de mujeres y niñas se han visto sometidas a la mutilación genital femenina... (Más información aquí y aquí)
Si bien es cierto que en los textos sagrados se refleja la influencia de las culturas patriarcales y machistas que los produjeron, también es cierto que entre esos textos surgen testimonios que nos llaman a repensar los constructos sociales y señalan hacia la posibilidad de un mundo diferente y mejor.  El episodio de Marta, María y Jesús es una de esas voces que se levantan para crear conciencia desde la fe.  Desde esa conciencia es imprescindible que todos(as) trabajemos por afirmar la dignidad humana de cada niña y cada mujer – en un mundo donde no sufran más violencia física, sexual ni psicológica, un mundo donde nadie intente quitarles la parte que por derecho les corresponde: una vida plena.

Soli Deo Gloria.

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