domingo, 25 de noviembre de 2012

"Upgrade" de Blanca Nieves a Merida

Hace poco tuve la oportunidad de ver la película "Brave" (valiente), de Disney/Pixar. Confieso que en mi corazón tengo un lugar especial para las películas infantiles, pero esta amerita una mención honorífica. "Brave" rompe con la imagen de la "damisela en necesidad de rescate" tan presente en historias clásicas como las propias de Disney o la serie 007 con sus "Bond Girls", por mencionar algunas.

En la trama vemos que Merida ha sido indoctrinada por su madre, la reina Elinor, para convertirse en toda una "dama" que esté lista para el casamiento con algún príncipe cuando le llegue la edad. Mérida se resiste a ser encerrada en ese molde, sino que lucha para forjar su propio destino, llegando a ser una excelente arquera (una función tradicionalmente reservada para los "héroes" varones). La película magistralmente trata otros temas, como el de la reconciliación y el perdón, las relaciones paterno/materno-filiales, y la autoestima.  No obstante, no pretendo hacer una reseña detallada aquí.  

Lo que me interesa resaltar es que, de cara a la horrenda realidad de la violencia familiar, particularmente en su expresión contra la mujer, es hora de que en los hogares se comience desde temprano a cambiar la programación mental que por defecto se inculca a las niñas (y a los niños).  Es tiempo de que se deje de enseñar explícita o implícitamente que la mujer es "el sexo débil", que necesita ser rescatada, que las habilidades que tiene que cultivar son las propias del trabajo doméstico, que su vida tendrá valor en tanto y en cuanto esté ligada a un hombre, que se realizará como mujer cuando se convierta en madre, que en la cama tiene que complacer a su pareja aunque sus sus propios deseos no sean satisfechos o su dignidad se vea menoscabada, y otras tantas ideas que sólo subyugan la mujer y la condenan a "ser inferior al hombre". A las madres y padres les recomiendo que (en adición a forjar una realidad distinta con el ejemplo propio), busquen modelos que brinden a sus niñas y niños un esquema distinto al de la dominación masculina: hagan un "upgrade" de Blanca Nieves a Merida.

Los primeros años en la vida de un niño o una niña son cruciales en su desarrollo e impactarán grandemente sus ideas y comportamientos en la vida adulta. Es esencial que los hombres aprendan desde niños a respetar a las mujeres; así como que las mujeres aprendan desde niñas a darse a respetar. Puede que tome más de una generación cambiar el paradigma, pero si no comenzamos desde hoy, en el futuro no veremos una disminución en los lamentables titulares notitiosos que reseñan la muerte de mujeres a mano de los hombres que juraban amarlas.
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