sábado, 4 de junio de 2011

Definiendo "unidad"

Juan 17.20-22  -  «Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno.»
                  
¿Por qué Jesús ora por la unidad? Porque Jesús está consciente de la capacidad natural que tenemos para vivir divididos. Jesús está consciente de lo frágiles que pueden ser las relaciones entre los suyos (y recalco, los suyos, pues aquí Jesús no está orando por los que viven según el sistema “del mundo”, 17.9). Jesús sabe que una comunidad fragmentada por rencillas y conflictos es una comunidad débil que difícilmente podrá mostrar al mundo la gloria de Dios.

Unidad no significa que siempre vivamos de acuerdo, unidad no significa que provengamos de los mismos contextos socioculturales, unidad no significa que todas y cada una de nuestras ideas, gustos y preferencias sean iguales... Unidad es que por encima de toda diversidad de caracteres y personalidades, aprendamos a convivir en respeto, solidaridad, perdón y amor. Unidad es que aprendamos a amar a aquel y aquella por quien Jesús derramó su sangre al igual que lo hizo por mí y por tí. Unidad es que aprendamos a perdonar a aquel y aquella a quien Jesús ha perdonado, como lo ha hecho con nosotros(as). Jesús anhela la unidad de su pueblo, Jesús anhela que la calidad de las relaciones entre los suyos sea la misma calidad de las relaciones que hay en la divinidad. ¿Estaremos dispuestos(as) a vivir de tal manera que en nosotros se haga visible la gloria de Dios?

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